Cuarta hora de calor. Dicen.
Dicen pero no sé en qué momento irían acabando las anteriores, porque yo llevo dos meses y medio largos en pleno verano, con temperaturas infernales durante el día y entre tórridas y tropicales por la noche. Noches en que a veces no bajamos de los 30ºC. Y ya hasta nos va pareciendo normal.
No hago nada de provecho. No he hecho nada de provecho en los tres meses que llevo desempleada, más allá de ordenar algún cajón o tirar alguna bolsa de papeles. Nada si pienso en todo lo que tengo pendiente...y que, me temo, no haré.
En lo que va de año, se me averió el portátil (lo mandé arreglar), se me averió la lavadora (en realidad, es la puerta...y el mecanismo interno que la sujeta. O sea: funcionaría, pero no funciona) y lo último, el frigorífico (otro con la puerta. Porque lo he tenido que cambiar...funcionando, pero con la puerta averiada y sin arreglo).
Claramente sin frigorífico no podía estar, así que he tenido que comprar uno nuevo. Intento verlo por el lado bueno: me ha pillado sin obligaciones laborales, por tanto, he podido ir a un par de hipermercados a elegir, vaciar el otro tirando muchas, pero muchas cosas, limpiar el viejo para que se lo llevaran, limpiar también el hueco de la cocina y los alrededores, estar en casa para que me trajeran el nuevo, esperar las horas necesarias antes de enchufarlo, esperar otras horas más a que empezase a funcionar... Pero no ha dejado de ser una faena. Pese a que, también, económicamente me lo he podido permitir (la indemnización por despido, la devolución de Hacienda...) la verdad es que ha sido una faena. Además, me gustaba mucho mi antiguo frigorífico: detallitos en varios tonos de azul en su interior, sin esquinas ni ángulos rectos en repisas, baldas y hasta puertas, un tono blanco marfileño... Pero, en fin: han sido más de 25 años. Ya no hacen electrodomésticos así.
Como hay prioridades, también reparé el portátil pese a tener otro (exactamente en el que estoy escribiendo esto). Pero, curiosamente, la lavadora no lo es. Casi toda mi ropa personal la lavo a mano desde siempre. Y la ropa que no se puede lavar a mano (sábanas, toallas...) la estoy llevando a una lavandería pública. Eso que hace apenas 10 años no existía o era algo muy raro y de lo que ahora tengo un par de establecimientos relativamente cerca de casa. Y espero que no cierren...porque me vienen muy bien. No sé. La verdad es que debería comprar otra lavadora (no son tan caras), pero no sé cómo desinstalar la que tengo (bueno, sí que sé, pero me da terror que empiece a salir agua por todas partes) ni instalar con éxito la nueva (los que las sirven simplemente las colocan en su hueco y conectan la toma al desagüe y punto).
La lavandería me cuesta 5€ y he calculado que la voy a usar entre dos y tres veces mes (sí: las lavadoras industriales son muy grandes y caben el juego de sábanas, cuatro toallas...y lo que no haya lavado a mano y quiera aprovechar). Creo que, de momento, me puedo permitir esos 150€ anuales aproximados que puede costarme. Y ya iré viendo qué hago.
Cada vez tengo más la sensación de vivir muy en precario. Cada día más...
A mediados de agosto empezaré a moverme para encontrar trabajo.
Lo que cobro de paro no me da para cubrir gastos (no llega a los mil euros mes).
Pero tengo tan poquitas ganas. Y hace tanto, pero tanto calor...
Cuarta ola de calor, dicen. Cada vez soporto menos y peor el verano.
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