miércoles, 15 de marzo de 2017

Mediados de marzo.

Muy cansada.
Me duelen a ratos los picotazos de insecto desconocido que pueblan mis tobillos, alguno en las pantorrillas. Cuando me da el sol, a través de los pantalones, calcetines, botas, pican de una forma indescriptible. Y luego duelen aún más que antes del sol. Se ve que el veneno es de liberación progresiva, o algo así. En este mismo instante me duele y me pica tremendamente un punto en concreto de la planta del pie derecho, es casi un dolor nervioso que me asciende hacia el tobillo...
Como ya conté, sólo me sirve como calmante el gel de aloe puro: es prácticamente lo primero que hago cuando me levanto por las mañanas, casi lo último antes de acostarme, aunque ya antes me haya dado otra pasada de gel, cuando llego a casa o al salir de la ducha o ambas veces.

Estoy muy cansada. La semana, en el aspecto laboral, está siendo complicada. De esas veces en que uno se pregunta qué hace allí, porqué no se levanta y se va a casa, o al médico a pedir una baja por enfermedad (no me iba a costar. Simplemente con la de años que no piso una  consulta...no me iba a costar precisamente con ese argumento: cómo tendré que estar para ir al médico...). Harta de que se dé más valor y más importancia a quienes viven del cuento, pura y llanamente. A quienes se inventan enfermedades para faltar o irse antes cuando les parece bien, por ejemplo...

No quiero pensar en ello. Cuando salgo del trabajo, desconecto. O lo intento y lo sigo intentando hasta conseguirlo. Por eso no quiero pensar, para no acordarme.
Pero durante el día, sumergida en la realidad laboral..., termino muy cansada. Muy agotada en todos los sentidos.

Mediados de marzo. Mañana ya es dieciséis. Es una fecha que me recuerda cosas, todos estos días de marzo me recuerdan cosas del pasado.

Lo mejor de la semana es saber que él ya va estando mejor. Eso siempre me parecerá una buena noticia, la mejor.
Porque por mucho que a veces me empeñe en otra cosa, no puedo dejar de quererle. No puede dejar de importarme por encima de prácticamente todo.
E incluso sin el adverbio de condición.