viernes, 14 de febrero de 2020

Catorce de febrero.

Cuatro líneas para actualizar.
Semana rara. Florecen los almendros. Un par de entrevistas (condiciones interesantes, por fin). Poca cosa más.


Sigo tomándome mi infusión tranquilizante casi todas las noches. El martes estuve a punto de tomarme mi primer lexatín de la caja que conseguí que me recetasen hace diez días. Resistí la tentación: ahí está la caja encima de la mesa.

Hoy, esta tarde, me sentía como si me hubiese pasado una apisonadora por encima. Inexplicablemente, porque salvo ir a una entrevista esta mañana (y ya aprovechar para hacer compra) no he hecho nada en todo el día.

Hace demasiado calor para las fechas en que estamos.

No he hablado con él en toda la semana: desencuentros horarios.
Me hubiese gustado comentarle la entrevista del miércoles, la de hoy. A veces olvido que no hay ningún motivo por el que le pueda interesar, que realmente no puedo siquiera considerarle nada mío porque no soy nada suyo. Lo decidió así.
Pero a veces sí he necesitado contarle esas cosas realmente poco relevantes, pero que sí lo son en ese momento. Y lo normal es que no haya podido ser.
Y cuando ya hay oportunidad...no viene al caso.

Cuatro líneas para actualizar.
Catorce de febrero. Y demasiado calor para estas fechas.

No hay comentarios: