Sigue haciendo muchísimo calor.
Sí, ya sé que es lo normal cuando se está en Madrid y es el mes de julio. Pero debe ser que se me olvida de un año a otro. O que cada año que pasa lo llevo peor.
Encima, en este año tan raro, no me hago a la idea de que ya estemos a mitad del verano. Cada día anochece unos segundos antes y eso es el mayor indicio de que el verano avanza.
La mitad de los días teletrabajo. Esto es, me quedo a trabajar en casa (es que en mi caso lo de 'teletrabajar' como término para explicar que trabajo en casa es un poco absurdo, cuando mi trabajo está estrechamente ligado al teléfono. O sea, que voy a 'teletrabajar' tanto en casa como en la oficina. Pero eso es otro tema). Debería trabajar unas tres horas y media al día (estoy al 50% de jornada como resultado del ERTE), pero raro es el día en que son menos de cinco horas diarias. Y algunos días llego a las seis. Incluso cuando estaba al 30% y con trabajar 11 horas a la semana ya tenía cubierto el compromiso, llegaba a trabajar seis horas diarias...y casi con sentimiento de estar incumpliendo algo si me desconectaba antes de las seis de la tarde...conectándome antes de las 11 y parando a mediodía menos de una hora.
La parte positiva es que cuando volvamos a jornada completa, supuestamente a partir del 07 de agosto, no me va a suponer ningún esfuerzo. O apenas ninguno.
También por eso sigo yendo a la oficina tres veces por semana. Para que cuando sea obligatorio me resulte menos complicado.
No madrugo. Me levanto a las ocho cuando voy a la oficina, me ducho, desayuno, me visto y arreglo mínimamente, salgo de casa sobre las nueve y media. Llego a la oficina sobre las once. Sin prisas. Si voy a trabajar en casa me levanto cerca de las nueve y el ritual es más o menos el mismo, conectándome antes de las once. En la oficina estoy hasta las cuatro y media, cinco, sin parar para comer (total, estoy sola casi todo el tiempo. Me como alguna galleta o compro algún bollo que en vez de desayunar, me termino comiendo a mediodía). En casa paro de tres a cuatro, más o menos, y luego estoy hasta las cinco y media, seis de la tarde. En cualquier caso, muchas más horas de la debidas...y, curiosamente, echando cuentas cada día para estar segura de que no son menos de cuatro horas, o de diecisiete y media semanales.
Como si alguien me estuviese vigilando o controlando. Es un tanto absurdo, lo reconozco.
Y...
Y estoy escribiendo por actualizar el blog, pero con pocas ganas. Son más de las dos de la madrugada, ya domingo. Y hace mucho, pero mucho calor...
A ver si la próxima semana tengo más ganas de escribir.
O hace menos calor.
Que lo dudo.
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