Continúan pasando los días, las semanas y los meses de este año tan extraño.
Esta semana la he pasado teletrabajando. Esto es, sin salir de casa. Sólo he salido para bajar la basura (un par de veces) y para comprar un par de cosas que ni siquiera necesitaba, otra tarde. Como excusas para salir. Y ni siquiera me apetecía.
Esta semana, ya terminado el ERTE, tenía que retomar mi jornada laboral normal. O sea, trabajar 35 horas a la semana. Creo que si alguien controla mis tiempos de conexión habrán sido unas diez más: a las diez de la mañana ya estoy conectada, ningún día me desconecto antes de las seis y pico. El miércoles me dieron casi las diez de la noche (paré a las seis y algo, me reconecté sobre las ocho, volví a desconectarme...y a las nueve y cuarto estaba cerrando una venta. De hecho, si me dieron esas horas fue por eso: tenía una venta por cerrar).
Y el jueves estaba antes de las nueve de la mañana ya conectada de nuevo y por la misma razón: era el único horario a que me podía atender un cliente. Que luego no me atendió...pero ya consta que a esas horas estaba trabajando y no paré hasta pasadas las seis. Y lo peor es que no controlo...y ni paro en condiciones para comer... Y encima termino obsesionándome: ¿habré ido más veces al baño de las que creo? ¿cuando me levanté a por el café tardé más de diez minutos en volver a hacer la siguiente llamada?
Necesito volver a la normalidad laboral: ir a la oficina, entrar y salir a una hora normal, coincidir con gente. No me hago a trabajar en casa, y no me hago por lo contrario al resto de la gente: en vez de dispersarme y terminar no trabajando, me obsesiono...y termino agotada.
Porque así he terminado cada día de esta semana: agotada.
Y sin dar más de cien pasos al día, porque no me muevo del sofá en horas.
Hoy he ido caminando hasta la estación de tren (tenía que comprar el abono de transporte mensual y tenía que ir al hípermercado). Y me he cansado muchísimo en lo que es un paseo cotidiano.
Es absurdo. Yo, que siempre he dado largas caminatas...
Este año está siendo muy raro. Mucho.
Y muy complicado.
Y, tal como me pasa en el tema del teletrabajo (obsesionarme como si alguien me estuviese observando) creo que realmente aún no he procesado lo mucho que me está afectando. Lo mucho que me ha afectado el confinamiento, el pasar días y días sin ver a nadie, el desastre económico del ERTE (un sueldo que no llegaba ni al de supervivencia, que era poco más que lo que pago de alquiler), la previsión de que los meses que faltan tampoco van a ser mucho mejores... Van pasando los días, las semanas y los meses y no quiero pensar...
La semana que viene tengo un par de clientes muy a puntito de cerrar una venta y tengo que localizarlos. Localizarlos antes de que les dé por llamar, atienda algún compañero que ya haya vuelto de vacaciones esa llamada (un sinvergüenza que ha estado estas tres semanas fuera y que vendrá con ganas...de rapiñar) y mi trabajo no sirva para nada. También tengo preparados los datos, todos, de las cinco ventas que cerré en julio (una se desestimó por parte del cliente a los dos días, pero quedan cuatro) y que debo cobrar en la nómina de este mes, tengo el correo desviado a mi móvil personal por si tengo algo que atender...
Es sábado por la noche. Bueno, por la hora, ya es domingo.
Estoy escribiendo esto en mi portátil personal, pero exactamente en el mismo sitio donde el resto de la semana preparo mi 'mesa de trabajo' para teletrabajar.
No desconecto. Igual debería instalarme en otro sitio para teletrabajar, para no mezclar las cosas. Para que no se me mezclen en la cabeza.
Año túrmix que mezcla las cosas en mi cerebro.
Quince de agosto. Hace 20 años firmé el contrato del piso donde vivo (bueno, es la fecha oficial..., hasta en eso soy rara: firmando oficialmente un contrato en un día festivo nacional...).
Oficialmente, desde el lunes estoy de vacaciones.
Vacaciones en un año en que realmente he trabajado 3 meses y medio, en que de esos tres meses y medio he ido al lugar físico en que está mi puesto de trabajo tres semanas y varios días sueltos. Vacaciones que voy a pasar en el mismo sitio del que no salí en casi tres meses.
Sí, necesito desconectar. Lo que no sé es cómo ni cuándo...
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