domingo, 25 de octubre de 2020

Octubre desaprovechado.

 Tras dos noches de quedarme dormida en el sofá (de puro agotamiento y sin tener claro porqué no me voy a la cama en vez de tumbarme, arroparme con la mantita de sofá y poner el sonido de la televisión en el mínimo sabiendo que me quedaré dormida) y terminar trasladándome a la cama...a las siete de la mañana, anoche me trasladé casi a la tres de la madrugada. Y cuando me desperté al rato, me desconcertó bastante ver que eran poco más de las tres, aunque tenía la sensación de haber pasado dormida un buen rato.
Luego caí en que el reloj-proyector del dormitorio había cambiado solo la hora ('a las tres serán de nuevo las dos').

Me descolocan los cambios de hora, tanto el de primavera como éste. El de primavera tiene el inconveniente de hacerme pasar toda la semana siguiente muerta de sueño, al tener que levantarme una hora antes de lo que mi cerebro dice que es. Éste de otoño no tiene ese efecto secundario (más bien termino durmiendo menos porque estoy programada mentalmente para despertarme a una hora determinada...y el reloj dice que puedo quedarme una hora más en la cama) pero eso de que se haga de noche antes de las siete de la tarde...pues no me gusta nada. Y es lo que pasará mañana.
Desayunaré con luz de día (eso me gusta, que llevaba un par de semanas haciéndolo con luz artificial) pero echaré de menos la luz de sol mientras vuelvo a casa a partir de las seis, seis y media de la tarde. 

Me gusta el otoño y aún más el invierno, por el frío (o porque no soporto el calor), pero no la falta de luz solar ni que anochezca tan pronto. No me cunden igual los días. Llego a casa y no puedo ponerme a pasar la aspiradora, no voy a poner la lavadora-tender la ropa, ni a quitar el polvo de la estantería o limpiar el cristal de la puerta de la terraza... Las ocho son las ocho tanto en mayo como en noviembre, pero mientras en primavera-verano son 'de la tarde' en otoño-invierno son 'de la noche'. Y lo que se hace con sol no parece normal hacerlo con luna.

Poco más.

Esta semana se acaba el mes de octubre. Un mes que siempre me ha gustado...y que este año me ha resultado raro. Tan raro como está siendo todo el año.  Y tan desaprovechado como no recuerdo otro octubre de mi vida.

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