domingo, 29 de noviembre de 2020

Noviembre (casi) vacío.

 A punto de terminarse noviembre. A un mes para que se termine este año tan, pero tan raro...
Sigo cansada. Duermo mal. Me quedo dormida en el sofá, de puro agotamiento, y cuando me traslado a la cama tardo en coger el sueño. O igual no tardo, pero me quedo con esa sensación. Algunos días los paso en puro bostezo (incluso aunque no bostece, físicamente hablando). 

Que amanezca cada día más tarde y que a poco más de las seis de la tarde ya sea de noche tampoco ayuda. 
Que mi trabajo sea un dar vueltas en la rueda de un hámster, un quehacer de Sísifo infinito...pues también contribuyen al agotamiento. 

Termina noviembre. Y lo único salvable en estos 30 días fue el hecho de haberle visto. Esas horas de viernes por la mañana, al sol, con la perceptiva mascarilla (retirada a ratos, al estar al aire libre y con distancia de seguridad de otras personas). Un par de horas salvables en un mes vacío de días cortos, horas laborables eternas, noches de dormir sin descansar...

Que difícil está siendo este 2020. Que difícil.

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