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sábado, 20 de octubre de 2018

Mi conexión a internet y yo.

No sé qué le ocurre a mi conexión a internet, pero resulta que he descubierto qué hacer para que funcione...
.
Y de pura casualidad. Bueno no: por pura deducción lógica. 
Que yo no creo en la casualidades y, además, soy muy lógica.

Ayer me dí cuenta de que tras comprobar que no tenía  conexión y probar si al menos tenía línea telefónica (para lo que tengo que, eso, 'coger línea' desde el inalámbrico) la conexión volvió...
Y me di cuenta de que el miércoles y el jueves, tras un rato más que largo sin internet por la tarde-noche, hice una llamada...y al rato comprobé que ya podía acceder a cualquier página. Podía ser casualidad, claro... Pero ayer (que sí 'cogí línea' y conexión, pero en el transcurso de la noche la perdí) pensé que hoy sábado convertiría la deducción en teoría y ésta en práctica porque iba a tener tiempo.

Y esta mañana al levantarme he visto que el testigo luminoso del router indicaba que no tenía internet. Y he descolgado el inalámbrico que tengo casi al lado y he 'cogido línea'...y a los pocos segundos, voilà, testigo encendido. Y al proceder en el portátil (encenderlo, elegir el chrome como navegador...) pues eso: funcionaba.

Y a mediamañana se me ha 'caído'. Y ahí estaba la prueba definitiva: si pruebo con el inalámbrico y recupero la conexión, he dado con la clave. Si no, ha sido casualidad.  
Cojo línea mientras miro el testigo luminoso. No pasa nada: sigue apagado. A su lado, el testigo que indica la existencia del adsl parpadea como loca.  Cuelgo. Espero unos segundos. El testigo sigue apagado y el otro continúa latiendo compulsivo. Vuelvo a coger línea. Me llamo a mí misma al móvil. Cuelgo.
El testigo apagado resucita. El otro se medio tranquiliza. 
Voy al portátil (donde las páginas que tenía abiertas me habían notificado que 'no había conexiones a internet disponibles'). Cierro todo y vuelvo a entrar desde los dos navegadores: explorer y chrome. 
Entro sin problemas. 

No sé qué es lo que falla, pero sí cómo arreglarlo (al menos, de momento). A primera hora de la tarde ha vuelto a 'caerse' y aplicando el mismo método (agarro el inalámbrico. Cojo línea. Compruebo que ésta está repleta de ruidos. Marco mi número de móvil. Espero a que salte el buzón de voz y cuelgo).  A los pocos segundos recupero la conexión a internet. 

Y entiendo, pero completamente, cómo pudo inventarse el microondas de uso doméstico porque a alguien se le cayeron unos granos de maiz sobre una placa de ondas electromagnéticas (y se convirtieron en palomitas) o como de pura chiripa se descubrió la penicilina (bueno, de pura chiripa...y con mucha investigación anterior y posterior: estoy obviamente desdramatizando). 

Y..., y también me he dado cuenta de que a veces los objetos y las personas tenemos cosas en común. Se me va la internet y descubro de pura casualidad (que no, que no es casualidad: que es lógica, observación y deducción) que sé cómo recuperarla, simplemente al ver que hay una secuencia causa-efecto.  Me pongo malísima...y descubren que a base de darme litros de suero salino, me recupero (obvio: me estaba deshidratando. Se me estaba secando la sangre, entre otras barbaridades). 
Pero ni yo tengo la menor idea de qué le pasa a mi conexión a internet...ni los médicos tuvieron (ni tienen a estas alturas) la menor idea de qué es lo que provocó esos síntomas y esa enfermedad (porque existir, existió) que estuvo a punto de terminar conmigo.

Que raro es todo. 
Que yo acabe de darme cuenta de que tengo una cierta identificación con una conexión adsl a internet...tiene casi gracia.