viernes, 12 de junio de 2026

Doce de junio de 2026.

 Intento mantener el propósito de recuperar el hábito de escribir. Incluso si no tengo nada interesante que contar.
El calor me aplatana. No he hecho prácticamente nada en todo el día. 

Esta mañana, antes de las diez, he regado las plantas de la terraza. La verdad es que mi idea era regar las que necesita agua a diario (y porque he recordado que ayer no las regué...o no estaba segura de haberlo hecho). Al final, más de 20 litros de agua: he regado todas. 
Luego he quitado del tendedero las dos mantas que dejé anoche terminando de secarse y las he puesto en su sitio: una, sobre un brazo del sofá; la otra, sobre un montón de abrigos en la habitación donde acumulo cada vez más trastos.

Con todo esto me han dado más de las once. Por tanto, desayuno muy tarde mientras trasteo en internet con la radio de fondo.

Friego los platos y demás cacharros de ayer (incluso de anteayer, que estaba todo a remojo). Son cerca de las dos y decido preparar algo que me guste para comer (algo que ya me planteé preparar ayer para comer hoy, pero no hice). Lavo y pelo unas zanahorias mustias que reanima el agua y hago rodajas finas. Pico un trozo generoso de cebolla. Rehogo dos muslos pequeños de pollo. Sofrío las hortalizas, caramelizando ligeramente la cebolla, un poco de perejil liofilizado y termino cociendo todo en un generoso chorro de vino blanco semiseco. Cuando ha reducido, una cucharada de maizena y otra de harina disueltas en un vaso de agua empiezan a crear la salsa. Añado una cucharadita de pimentón de la Vera disuelta en medio vaso de agua, medio cubito de avecrem de pollo, una hoja de laurel, un poco de colorante con azafrán. Un poco más de sal (la comida siempre me queda sosa, intento corregirlo) y los muslitos a cocer en la salsa. 

Son más de las tres. No tengo hambre. 
Picoteo unos cacahuetes tostados mientras respondo unos whatsapp.
El pollo en salsa tiene buen aspecto y huele muy bien. Apago la cacerola. 
Sigo sin hambre. 

Serán más de las cinco cuando recuerdo que no he comido y debo tener hambre. Lo soluciono con media tarrina de queso fresco y un poco de membrillo (demasiado líquido para mi gusto). No sé si a continuación o ya sobre las ocho, un plátano pequeño y una medianoche de jamón serrano. Comer por comer algo, pero sin hambre alguna.

Me duele la cabeza, me ha dolido todo el día: el calor. 
Me empieza a doler el estómago: preparo una infusión de té con jengibre.

Hablo un rato por teléfono. En el reloj son las diez de la noche, en el cielo es aún de día, en la terraza empieza a soplan una ligera brisa que no aseguro que sea fresca.
Hacia Poniente se distinguen Venus y Júpiter, plenos de brillo. Pasa un dron. Últimamente pasan muchos...

Doce de la noche. Pongo en un táper el pollo en salsa y lo meto a la nevera. Me sirvo un poco de taboulé de supermercado.
Me tomo la infusión de té con jengibre, que ya está frío. 

No he hecho nada de provecho en todo el día...

Mañana, sábado día trece de junio. Sin perspectivas. Sin resolver el caos de mi entorno.
Sin planes.
Para qué.

jueves, 11 de junio de 2026

Trasplante de cerebro.

  Mi portátil ya recibió el alta en el hospital para ordenadores. Le han instalado un disco duro nuevo, que viene a ser como si le hubiesen hecho un trasplante de cerebro. Eso sí, dejándole en este cerebro nuevo toda la información del anterior. O casi toda. Digamos que la información que yo he ido creando para él (o él usando lo que yo le he ido diciendo estos casi siete años últimos) pero no la llegada de otros sitios o que servía para conseguir información de otros lugares. 
Vamos, que me han podido salvar los archivos...y solo se han desinstalado las aplicaciones.

De todos modos, estoy escribiendo esto con el otro portátil, el reacondicionado que he empleado estos días. Aunque el teclado hace que algunas palabras las tenga que repetir/corregir (cosas de no tener teclado numérico...y, por tanto, hacer que mis dedos no controlen bien las distancias donde deben estar las letras) la verdad es que el teclado en sí es más cómodo...

Ya veré dónde continuo actualizando este blog (porque tengo intención de seguir haciéndolo).
Creo que me puede servir para intentar reorganizar mi presente. Y ayudarme a recuperar mi vida.

lunes, 8 de junio de 2026

Recuperar el control tras el caos.

 Mi portátil principal ya está en el 'médico de ordenadores'. Ya me ha adelantado, por los 'síntomas' que le he descrito, que seguramente es un problema del disco duro. Vamos, que el tema puede ser complejo. O, más que complejo, caro. 

Tengo que repararlo. La alternativa sería comprar otro...y, francamente, si vuelve a funcionar no voy a cambiarlo. 

Anoche conseguí entrar en el escritorio del aparato...y rescatar los archivos que me preocupaba salvar porque no había copia. Manejar la informática por pura intuición sigue funcionándome. Entré vía 'Administrador de tareas'..., pero si tuviese que explicar cómo lo hice no podría. Ya digo: tocando sin miedo. Cuando se sabe que el tema difícilmente puede ir a peor, definitivamente pierdo el miedo.

Hace muchísimo calor.

Mi entorno físico es absolutamente caótico. Sigo acumulando cosas por ordenar, ropa por doblar y guardar, papeles por tirar... y esto sin incluir las demás estancias de la vivienda. Tengo tiempo material de sobra para ponerme a ello: ahora ya sí que no tengo excusa. Pero tampoco tengo ganas.

Los resultados de mi última analítica indicaron unos niveles de vitamina B12 por debajo del mínimo aceptable. Y la B12 tiene un rango muy amplio, por lo que es complicado tener carencia o exceso... Unos comprimidos y a revisar en seis meses. Al menos ese resultado me explica algunos síntomas, alguno bastante raruno. También me explica el cansancio. El agotamiento, más bien. Iremos viendo.

Y, en lo demás... Cero prisa, también por falta de ganas, en lo de actualizar el currículum y empezar a moverlo. Aunque sé que tendré que quitarme la pereza y hacerlo.

De momento: poco a poco. Como en lo de volver a escribir para tener actualizado este blog.

Despacito. Recuperar el control tras el caos. 

(Y, también, intentar apañarme con este portátil 'para urgencias'. Porque como no tiene teclado numérico y es más pequeño que los últimos que he usado...los dedos terminan en la tecla equivocada y tengo que estar rectificando...)

domingo, 7 de junio de 2026

Pequeños dramas (sin importancia real).

 El refranero, que es sabio, sentencia: 'El hombre propone y dios dispone'.
Y, no, no me refiero a la visita a España del actual Papa de la Iglesia Católica.

Simplemente...que cuando me decido a actualizar este blog, empezando a hacer un resumen de lo acontecido en mi vida (nada demasiado importante, tampoco vayamos a creer otra cosa) va mi portátil y decide que no, que no quiere funcionar.
Arranca...pero no carga el 'escritorio'. Ergo, no tengo acceso a nada.

He probado diferentes 'trucos' (o sea, sistemas que ya conozco para intentar entrar) pero nada. No paso de forzar el arranque. Toda la noche y hasta hace un rato ha estado él solo intentando cargar. A casi las cuatro de la mañana me acosté anoche con ese tema.

Y, como las desgracias (bueno, estoy exagerando un poco) no vienen solas...resulta que tampoco tengo actualizado el archivo en memoria externa de lo que me interesa conservar y para lo que compré esa memoria. Que no sé porqué, pero que desde 2022 pues se ve que no, que no he guardado nada...
Un pequeño desastre. 

Supongo que tendrá arreglo: mañana lo llevaré al 'médico de ordenadores' (un establecimiento que sé que es muy bueno, aquí en el municipio donde vivo). Si el portátil en sí no tiene arreglo (ronda los 7 años) al menos que me puedan extraer todo su contenido.

Mientras...pues móvil (en realidad es lo que más uso. Y también está dando avisos de colapso inminente, que tiene más de seis años), táblet... 
Ah: y como igual alguien incluso me lee y se pregunta cómo he publicado esto...pues sí. Mi otro portátil. Uno reacondicionado, que tiene que vivir enchufado y que compré hace casi cuatro años. Precisamente para poder cubrir pequeñas hecatombes como la actual.

Dramas del Primer Mundo, en el fondo.

Pero que ya es fatalidad que, para un día en que se dan los factores 'me apetece+tengo tiempo' y quiero actualizar el blog...va el portátil y decide que no, que a él no le viene bien.
Me tomaré, también, una valeriana. Porque...menudo añito llevo...

lunes, 5 de enero de 2026

Queridos Reyes Magos...

 Queridos Reyes Magos:

viernes, 7 de noviembre de 2025

Al menos hoy, llueve.

 Viernes noche.

sábado, 18 de octubre de 2025

La fase en que se avanza hacia el desamor definitivo.

 Cuando se quiere, pero se tiene que dejar de querer, hay tres fases:

-Cuánto le quiero.
-Cuánto le he querido.
-Cuánto le quise.

Hace justo un año, octubre pasó de ser el mes en que le encontré a ser el mes en que tuve que decidir cortar el contacto. El contacto que llevaba demasiado tiempo empeñada en mantener absurdamente. 

Ha pasado un año.

No ha pasado ni un solo día en que no haya pensado en él. No pasa ningún día en que no le recuerde. No ha habido ninguna semana en que no me haya preguntado cómo estará.
No sé cuantas veces, entre semana, me he dicho ''este sábado le llamo".
Cada sábado en que, por circunstancias, he sabido que pasaría el domingo en casa, he pensado en que quizá sería un buen momento…
No lo he hecho.
En todo este tiempo, él no ha hecho la menor intención por contactar.
Le mandé algún whatsapp (nada demasiado personal. Porque ni siquiera felicitarle por su cumpleaños es algo que, viniendo de mí, le importaba) que por supuesto no ha respondido.
Ni siquiera sé si conserva el mismo número de teléfono o si esa cuenta de whatsapp es válida (aunque mantiene la misma foto. La foto de esa especie de 'hijo' que su novio se inventó o que él invento para su novio…, otra de esas historias inquietantes que he ido hilvanando, otro de esas imágenes con piezas perdidas que componían el puzzle).
Un año justo. Mañana hará un año justo.
O…
Exactamente, el 15 de agosto se cumplieron cuatro años de la última mañana que desperté a su lado.
El 01 de octubre, tres de la última vez que estuvo en mi cama, un sábado por la tarde.
El 24 de agosto, dos de la última vez que le vi.
El 28 de septiembre, uno de la última vez que hablamos
Tantas últimas veces.
En ninguna de ellas pensé que lo era.

Existen tres fases. Dos son en presente:
Cuánto le quiero. Cuánto le he querido.
La tercera ya se dice en pasado: Cuánto le quise.

Ha pasado un año desde que decidí despedirme de él.
Sigue doliendo mucho. Mucho.
Pero creo que estoy empezando a entrar en la segunda fase. 
La fase en que se avanza hacia el desamor definitivo.