Mañana vuelvo al trabajo. Bueno, dentro de unas horas, si tengo que ser rigurosa con la realidad, porque oficialmente ya es lunes 31 de agosto, aunque sintamos que seguimos en la noche del domingo 30.
Y no sé si tengo ganas.
Sobre todo porque volver al trabajo...cuando realmente va a ser trabajar desde casa (desde el mismo sitio desde donde estoy escribiendo esto. Y no desde el mismo equipo informático porque para trabajar tengo un portátil de empresa, que si no...) suena casi raro. Tan raro como todo en este año.
Tengo ganas y no las tengo. Incluso si me planteo que probablemente en el transcurso de la semana el trabajo será presencial, en algún momento, porque espero que se abra la oficina y que vaya alguien más que las pocas personas con las que coincidí en junio y julio...no sé exactamente si me apetece o no.
Es un cúmulo de sensaciones raras y contradictorias.
No me gusta el teletrabajo, aunque admito que es más cómodo que la hora y media larga de ida y otro tanto de vuelta que me separa del lugar físico donde está la oficina. Y e precisamente si me paro a pensar en esas más de tres horas de trayecto...cuando la idea de tener que trabajar presencialmente se me hace un tanto cuesta arriba. Y me apetece volver a trabajar en un sitio con más gente, pero como he tenido tan poco trato (y tan raro, he de admitirlo) con mis compañeros...tampoco sé cómo me voy a sentir.
Es todo extraño. Me siento extraña. Y nerviosa, sin que tampoco exista nada que explique esto.
Lo que tenga que ser, será. Las cosas inevitables es lo que tienen.
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domingo, 30 de agosto de 2020
sábado, 11 de octubre de 2014
La Cocte y yo.
Como ya he dicho antes, en los dos o tres post que anteceden a éste, desembarco aquí debido al cierre de La Coctelera. El lugar de emplazamiento para blogs donde he escrito durante los últimos ocho años, con una cierta periodicidad. En algún momento (años 2007, 2008...) a diario. Incluso alguna vez llegó a ser más de un post el mismo día...
Como se ve en la columna de la derecha, soy 'miembro de La Nostálgica Coctelera'. Y en base a eso voy a publicar este post. Hablando de mi relación con lo que algunos llamábamos 'Lacocte', por esa relación de confianza, de estar hablando de algo de 'nuestra casa' que desarrollamos con ese sitio.
Desde los... ¿diez años?, sí, más o menos, escribí un diario en papel. Aquellos de candadito y llave, con las pastas imitando piel. No era algo de 'todos los días escribir', pero sí durante temporadas. En realidad nunca completé ninguno de esos diarios: los dejaba a medias. Y cuando en mi vida empezaba una nueva etapa y yo sentía que tenía que 'contármelo', me compraba otro diario. Y volvíamos a empezar.
Hasta el 2005 no tuve conexión a internet. Y mi primera relación con ese mundo fue el día en que por fín me dí de alta en eso, internet. Con los ordenadores me pasó igual: la primera vez que manejé uno fue cuando me lo compré. O sea: autodidacta total.
En el otoño de 2006... empecé a sentir el deseo de volver a escribir. La verdad es que la primera idea fue hacerlo en Word: un diario, pero dentro del disco duro de mi pc. Pero...
Había oído hablar de las bitácoras en la red. Y...
Creo que era sábado. Me puse a 'enredar'... y google me llevó hasta un sitio donde se podían alojar bitácoras. Y así di con La Coctelera.
La verdad es que mi dominio no era 'lacoctelera' sino 'espacioblog'. No sé, igual me pareció más serio. La verdad es que en esos días tampoco tenía idea de qué era el sitio donde me estaba metiendo, para qué vamos a engañarnos.
Mi primer post en La Coctelera fue el 24 de septiembre de 2006. Y se titulaba..., se titula, 'Aquí estoy porque he llegado'
http://bruxana.espacioblog.com/post/2006/09/24/aqui-estoy-porque-he-llegado-
Y mi primera frase es: "Ayer me sorprendí a mí misma comprándome ropa interior pensando en alguien"
Creo que deja claro de qué podía ir mi blog a partir de ese momento. O, mejor dicho: creo que en este momento deja claro de qué ha ido mi blog. Sí: es un diario personal. Sin más.
O ésa era la idea.
Estos ocho años..., pues la verdad es que La Coctelera ha sido parte de mi vida. Sin más y con todo lo que eso significa.
La verdad es que en aquellos primeros post no tenía lectores. Sin más. Si repaso los comentarios... todos son de un año después. Esos días escribía, pero simplemente era eso. No me relacionaba con otros cocteleros. De hecho, ni se me había ocurrido. No entraba en 'la página principal', por ejemplo.
Hasta que un día lo hice.
La primera vez que 'participé' fue en una página donde el propietario colgaba enlaces a canciones en plan temático. Marinero, para ser exacto. No recuerdo el nombre del blog..., creo que el autor era Zósimo..., o quizá Zoilo... Mi comentario fue poner el enlace a la canción 'El canto de la sirena', del grupo 'Los Limones'. Y, a partir de ese día... leer y responder allí empezó a ser parte de mi rutina coctelera.
Y luego...
Y luego llegaron Lidia y Kilifa y Louloulabiche y Diego y Café Paris y El Patio de mi casa... Y Calalola y Mariliendre y Theo y Mamporrero y El Colegui... y tanta gente. Gente que ha estado casi hasta el final, gente que de pronto desapareció.
Y los post no eran sólo eso: post. Los post eran docena de comentarios, hilos donde se hablaba de todo, donde se intercambiaban sensaciones. Sobre todo eso: La Coctelera eran sensaciones.
Sólo quienes hemos conocido esos días, esa Coctelera, sabemos de qué estoy hablando.
Lacocte fueron más cosas. Fue poner una canción en cada post, elegir eso: canción y foto para cada post. Lacocte fue luchar contra los fallos recurrentes: error 404..., 'no sabemos qué buscas pero no lo encontramos' y otras frases.
Lacocte fue épocas de usuarios-troll que enrarecían el ambiente y a los que había que 'desañadir' de nuestros amigos o, incluso, que nos hacían no poder comentar en algunos sitios para evitar provocaciones. Lacocte fue una fiesta del cuarto aniversario a la que no fui... porque el mundo es tan pequeño que en esos días en mi entorno laboral coincidí con alguien a quien conocía por ese sitio...pero que no sabía que mi 'yo' real era la bruxana de La Coctelera.
Lacocte fue un día de noviembre de casi 100 usuarios leyendo a la vez uno de mis post (aun no sé porqué). Lacocte fueron ventanitas emergentes de publicidad, post desaparecidos al dar a 'publicar', protestas, el abandono de los responsables durante días...
Lacocte fue días de poemas, días de 'actualizar: foto y canción y luego, seguro, más'. De saber que si no escribía aquello, lo que sentía, no iba a creer años más tarde que hubiese pasado. Días de M, de K. Días de no escribir, de terminar cerrando comentarios...
Lacocte fue darle mi nombre de usuario a alguien... que hasta pocos días antes no era sino un compañero de trabajo y que ese día sabía que iba a salir de mi vida en dos semanas. Alguien que no sólo no salió de mi vida, sino que meses después una mañana de sábado desperté y estuve mirándole dormir a mi lado, sin poder creerme del todo lo que aún hoy, cuando eso se repite en mi vida, me parece un milagro.
Y siempre pensaré que fue un post escrito y publicado el 29 de septiembre de 2010 lo que dio un giro o un empujón o no se bien qué a esa historia. Y fue un post escrito en La Coctelera.
¿Qué más añadir sobre qué es La Coctelera, ese sitio que oficialmente y según nos comunicó 'el sistema' por email, desaparecerá hoy, en mi vida?
Pues eso y esto. Y tantas cosas que sólo siento, que sigo sintiendo...
Como se ve en la columna de la derecha, soy 'miembro de La Nostálgica Coctelera'. Y en base a eso voy a publicar este post. Hablando de mi relación con lo que algunos llamábamos 'Lacocte', por esa relación de confianza, de estar hablando de algo de 'nuestra casa' que desarrollamos con ese sitio.
Desde los... ¿diez años?, sí, más o menos, escribí un diario en papel. Aquellos de candadito y llave, con las pastas imitando piel. No era algo de 'todos los días escribir', pero sí durante temporadas. En realidad nunca completé ninguno de esos diarios: los dejaba a medias. Y cuando en mi vida empezaba una nueva etapa y yo sentía que tenía que 'contármelo', me compraba otro diario. Y volvíamos a empezar.
Hasta el 2005 no tuve conexión a internet. Y mi primera relación con ese mundo fue el día en que por fín me dí de alta en eso, internet. Con los ordenadores me pasó igual: la primera vez que manejé uno fue cuando me lo compré. O sea: autodidacta total.
En el otoño de 2006... empecé a sentir el deseo de volver a escribir. La verdad es que la primera idea fue hacerlo en Word: un diario, pero dentro del disco duro de mi pc. Pero...
Había oído hablar de las bitácoras en la red. Y...
Creo que era sábado. Me puse a 'enredar'... y google me llevó hasta un sitio donde se podían alojar bitácoras. Y así di con La Coctelera.
La verdad es que mi dominio no era 'lacoctelera' sino 'espacioblog'. No sé, igual me pareció más serio. La verdad es que en esos días tampoco tenía idea de qué era el sitio donde me estaba metiendo, para qué vamos a engañarnos.
Mi primer post en La Coctelera fue el 24 de septiembre de 2006. Y se titulaba..., se titula, 'Aquí estoy porque he llegado'
http://bruxana.espacioblog.com/post/2006/09/24/aqui-estoy-porque-he-llegado-
Y mi primera frase es: "Ayer me sorprendí a mí misma comprándome ropa interior pensando en alguien"
Creo que deja claro de qué podía ir mi blog a partir de ese momento. O, mejor dicho: creo que en este momento deja claro de qué ha ido mi blog. Sí: es un diario personal. Sin más.
O ésa era la idea.
Estos ocho años..., pues la verdad es que La Coctelera ha sido parte de mi vida. Sin más y con todo lo que eso significa.
La verdad es que en aquellos primeros post no tenía lectores. Sin más. Si repaso los comentarios... todos son de un año después. Esos días escribía, pero simplemente era eso. No me relacionaba con otros cocteleros. De hecho, ni se me había ocurrido. No entraba en 'la página principal', por ejemplo.
Hasta que un día lo hice.
La primera vez que 'participé' fue en una página donde el propietario colgaba enlaces a canciones en plan temático. Marinero, para ser exacto. No recuerdo el nombre del blog..., creo que el autor era Zósimo..., o quizá Zoilo... Mi comentario fue poner el enlace a la canción 'El canto de la sirena', del grupo 'Los Limones'. Y, a partir de ese día... leer y responder allí empezó a ser parte de mi rutina coctelera.
Y luego...
Y luego llegaron Lidia y Kilifa y Louloulabiche y Diego y Café Paris y El Patio de mi casa... Y Calalola y Mariliendre y Theo y Mamporrero y El Colegui... y tanta gente. Gente que ha estado casi hasta el final, gente que de pronto desapareció.
Y los post no eran sólo eso: post. Los post eran docena de comentarios, hilos donde se hablaba de todo, donde se intercambiaban sensaciones. Sobre todo eso: La Coctelera eran sensaciones.
Sólo quienes hemos conocido esos días, esa Coctelera, sabemos de qué estoy hablando.
Lacocte fueron más cosas. Fue poner una canción en cada post, elegir eso: canción y foto para cada post. Lacocte fue luchar contra los fallos recurrentes: error 404..., 'no sabemos qué buscas pero no lo encontramos' y otras frases.
Lacocte fue épocas de usuarios-troll que enrarecían el ambiente y a los que había que 'desañadir' de nuestros amigos o, incluso, que nos hacían no poder comentar en algunos sitios para evitar provocaciones. Lacocte fue una fiesta del cuarto aniversario a la que no fui... porque el mundo es tan pequeño que en esos días en mi entorno laboral coincidí con alguien a quien conocía por ese sitio...pero que no sabía que mi 'yo' real era la bruxana de La Coctelera.
Lacocte fue un día de noviembre de casi 100 usuarios leyendo a la vez uno de mis post (aun no sé porqué). Lacocte fueron ventanitas emergentes de publicidad, post desaparecidos al dar a 'publicar', protestas, el abandono de los responsables durante días...
Lacocte fue días de poemas, días de 'actualizar: foto y canción y luego, seguro, más'. De saber que si no escribía aquello, lo que sentía, no iba a creer años más tarde que hubiese pasado. Días de M, de K. Días de no escribir, de terminar cerrando comentarios...
Lacocte fue darle mi nombre de usuario a alguien... que hasta pocos días antes no era sino un compañero de trabajo y que ese día sabía que iba a salir de mi vida en dos semanas. Alguien que no sólo no salió de mi vida, sino que meses después una mañana de sábado desperté y estuve mirándole dormir a mi lado, sin poder creerme del todo lo que aún hoy, cuando eso se repite en mi vida, me parece un milagro.
Y siempre pensaré que fue un post escrito y publicado el 29 de septiembre de 2010 lo que dio un giro o un empujón o no se bien qué a esa historia. Y fue un post escrito en La Coctelera.
¿Qué más añadir sobre qué es La Coctelera, ese sitio que oficialmente y según nos comunicó 'el sistema' por email, desaparecerá hoy, en mi vida?
Pues eso y esto. Y tantas cosas que sólo siento, que sigo sintiendo...
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Madrid,
octubre 2014,
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