Lo bueno del teletrabajo es que si tienes insomnio resulta menos preocupante la idea de quedarse dormida al amanecer y llegar tarde al trabajo.
Esta idea se me ocurrió la noche pasada, cuando me desperté cerca de las tres de la mañana, sudando, en el sofá, me trasladé a la cama...y me desvelé. Y pasé tres horas, quizá más, dando vueltas en la cama entre breves periodos de sueño lleno de imágenes raras.
Pensé en levantarme, ir a por el portátil y escribir un rato. Luego sólo bastaba dejarlo a los pies de la cama. O incluso bajo ésta: a veces me olvido que la razón por la que el portátil tiene ese nombre es, precisamente, porque se puede trasladar de un lugar a otro.
Pero casi me daba miedo desvelarme del todo. Así que intentaba quedarme quieta, cerrar los ojos y llamar al sueño.
Hasta me resistí a levantarme a por un vaso de agua...aunque me estaba deshidratando. Pero sí: recordé que tenía un vaso vacío sobre la cómoda y fui al baño a beber y regresé con él medio lleno a la cama, dejándolo en la mesilla.
Calor. Y más calor. Y más vueltas en la cama.
Y recordar de pronto que me había quedado dormida en el sofá sin quitarme el rimmel. Y que llevaba puesta una pulsera de bolas gorditas, de plata. Y el pelo recogido en una coleta alta (suelo dormir con trenzas).
Me había quedado dormida en el sofá por puro agotamiento, tras un día raro en que creo que tuve algo de fiebre (no llegó a los 37ºC, me puse dos veces el termómetro), en que llegué a tomarme un paracetamol (hacía semanas del último), en que me acompañó una sensación de nauseas desde primera hora de la mañana y me hizo tomarme un té de jengibre a media tarde. A poco antes de las tres, cuando me desperté, estaba sudando a chorros (esta mañana lavé funda y cojines del sofá. Aunque como bebo tanta agua ni siquiera el sudor tiene olor alguno. Pero..., lo bueno del calor sofocante es lo rápido que se seca cualquier tejido y, total, la lavadora tarda menos de una hora en hacer un lavado completo). Y en la cama, además del calor, me seguía doliendo el estómago, la pierna izquierda...
Y en algún momento pensé que lo bueno de teletrabajar es que daba igual si me quedaba dormida y no me levantaba a las nueve (que es mi hora habitual cuando trabajo en casa, para empezar a hacerlo en torno a las diez y media, tras ducharme, vestirme, peinarme, salir un rato a la terraza, desayunar...).
Espero dormir un poco mejor esta noche. Mañana sí quiero acercarme por la oficina.
Y, aunque esta semana siga pudiendo tener un horario un tanto libre y dé igual si me quedo dormida y no aparezco por allí hasta mediamañana, prefiero tener la sensación de que al menos soy capaz de controlar algo en mi vida.
Siquiera cosas así de simples: saber que me despertaré y levantaré a la hora que yo haya decidido.
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martes, 4 de agosto de 2020
Insomnio y teletrabajo.
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domingo, 1 de abril de 2018
Fiebre.
Fiebre.
Mi temperatura corporal 'normal' ronda los 36ºC. Alguna mañanas, ni eso.
No es que me ponga el termómetro a diario..., ni siquiera con frecuencia. Pero en momentos en que he estado enferma (gripes y tal) y he tenido que tomarme la temperatura para controlar mi estado, descubrí cuales son mis valores normales. Siempre pensé que la temperatura humana normal y general eran los 36,5ºC, así que la primera vez que me vi por debajo de los 36ºC casi me asusté. Luego ya fui comprobando que era normal en mí, así que sin problemas.
En estos momentos tengo 38ºC. Estoy mala.
Alergia.
Me duelen los pulmones (a quien nunca le hayan dolido los pulmones no se puede imaginar lo que es. A quien sí le haya pasado no tengo que explicarle nada). Tengo heridas en la garganta de estornudar. Me las produzco enseguida, en cuanto empieza un ataque de alergia y estornudo media docena de veces, aunque sea espaciada.
En las crisis de alergia primaveral lo de menos es lo que la gente considera que son los síntomas típicos y que no dejan de ser un tópico: el picor de ojos, los estornudos o el picor de la piel. Que también (hay momentos en que dan ganas de sacarse los ojos de las cuencas para poder rascar por dentro) y no es muy agradable vivir pegada a dos paquetes de klínex. Pero todos estos síntomas, aunque incómodos, son pecatta minuta cuando duele respirar, cuando notas que el aire al entrar en los pulmones atraviesa los bronquios como si los estuviese abrasando, como si en vez de aire fuese un estropajo. Cuando el cuerpo reacciona a esa sensación cerrando la tráquea y, de pronto, notas que no puedes respirar.
Lo de los ataques de fiebre nunca he tenido muy claro a qué son debidos, porque no los tengo todos los años (y sí recuerdo haber sido alérgica a la primavera, entre otras cosas, como desde los 8 ó 9 años) Por cierto, como en mi casa nunca se tomaron este tema en serio, pensando que si no se es alérgico de nacimiento decir que se es más tarde es cuento, nunca he tenido mayor tratamiento que procurar evitar lo que me produce alergia y tomarme, si no queda otro remedio, media minipastillita e un genérico. Así que ni siquiera puedo decidir tomarme un antitérmico.
Tengo fiebre. Y si lo he comprobado con el termómetro es porque llevo dos o tres horas notando los síntomas. Pesadez de ojos, temblor, labios hinchados. Todo esto unido al ardor de bronquios y el dolor de garganta.
Me he tomado medio litro de zumo de mandarina. Escuece al tragar. Y me digo que si escuece, es que cura (aunque hace mucho que no me creo del todo esa premisa materna. Ni las vitaminas se van del zumo si tardas un rato en bebértelo, ni el ácido cítrico cicatriza las heridas, pero, en fin...).
Mañana me tengo que levantar antes de las siete de la mañana y salir dirección al trabajo a las siete y media.
Esté como esté.
Y no sé cómo voy a estar.
Mi temperatura corporal 'normal' ronda los 36ºC. Alguna mañanas, ni eso.
No es que me ponga el termómetro a diario..., ni siquiera con frecuencia. Pero en momentos en que he estado enferma (gripes y tal) y he tenido que tomarme la temperatura para controlar mi estado, descubrí cuales son mis valores normales. Siempre pensé que la temperatura humana normal y general eran los 36,5ºC, así que la primera vez que me vi por debajo de los 36ºC casi me asusté. Luego ya fui comprobando que era normal en mí, así que sin problemas.
En estos momentos tengo 38ºC. Estoy mala.
Alergia.
Me duelen los pulmones (a quien nunca le hayan dolido los pulmones no se puede imaginar lo que es. A quien sí le haya pasado no tengo que explicarle nada). Tengo heridas en la garganta de estornudar. Me las produzco enseguida, en cuanto empieza un ataque de alergia y estornudo media docena de veces, aunque sea espaciada.
En las crisis de alergia primaveral lo de menos es lo que la gente considera que son los síntomas típicos y que no dejan de ser un tópico: el picor de ojos, los estornudos o el picor de la piel. Que también (hay momentos en que dan ganas de sacarse los ojos de las cuencas para poder rascar por dentro) y no es muy agradable vivir pegada a dos paquetes de klínex. Pero todos estos síntomas, aunque incómodos, son pecatta minuta cuando duele respirar, cuando notas que el aire al entrar en los pulmones atraviesa los bronquios como si los estuviese abrasando, como si en vez de aire fuese un estropajo. Cuando el cuerpo reacciona a esa sensación cerrando la tráquea y, de pronto, notas que no puedes respirar.
Lo de los ataques de fiebre nunca he tenido muy claro a qué son debidos, porque no los tengo todos los años (y sí recuerdo haber sido alérgica a la primavera, entre otras cosas, como desde los 8 ó 9 años) Por cierto, como en mi casa nunca se tomaron este tema en serio, pensando que si no se es alérgico de nacimiento decir que se es más tarde es cuento, nunca he tenido mayor tratamiento que procurar evitar lo que me produce alergia y tomarme, si no queda otro remedio, media minipastillita e un genérico. Así que ni siquiera puedo decidir tomarme un antitérmico.
Tengo fiebre. Y si lo he comprobado con el termómetro es porque llevo dos o tres horas notando los síntomas. Pesadez de ojos, temblor, labios hinchados. Todo esto unido al ardor de bronquios y el dolor de garganta.
Me he tomado medio litro de zumo de mandarina. Escuece al tragar. Y me digo que si escuece, es que cura (aunque hace mucho que no me creo del todo esa premisa materna. Ni las vitaminas se van del zumo si tardas un rato en bebértelo, ni el ácido cítrico cicatriza las heridas, pero, en fin...).
Mañana me tengo que levantar antes de las siete de la mañana y salir dirección al trabajo a las siete y media.
Esté como esté.
Y no sé cómo voy a estar.
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