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lunes, 24 de junio de 2024

33 lejanos años.

martes, 14 de abril de 2020

Lluvia de un 14 de abril.

El 14 de abril de 2010 también llovió.
No todo el día, sí a ratos breves. Dejando de llover a mediodía, volviendo a hacerlo por la tarde. Llovizna fina, de la que no merece el uso del paraguas.
Los días anteriores hizo buen tiempo. Primavera soleada. Aunque fue en marzo, mediados de marzo, cuando el tiempo fue más cálido.

El 14 de abril de 2010 terminé una etapa de mi vida. Y, a veces, he pensado que comencé otra. 
Hoy no estoy segura. De hecho, he dudado de ello en muchas ocasiones. 

La llovizna fina nos hace pensar, sentir, que no es necesario abrir el paraguas. 
Pero si te paras bajo ella durante un largo rato, terminarás empapada. 

Han pasado diez años. Y hoy, 14 de abril de 2020, no sé realmente cómo estoy.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Jalogüin (por encargo)

La verdad..., la verdad es que éste es casi un post 'por encargo'...

Halloween. Día de Todos los Santos. Primero de noviembre. Jalogüin.
La verdad es que hay muchas formas de llamarle, de llamar a esta transición de octubre a noviembre.
Para mí, en cierto modo, esta fecha o esta fiesta lo que marca es mi personal 'paso del tiempo'. Porque de pronto me encuentro con que todo el que me rodea considera que ésta, Halloween, es una de las grandes fiestas del año, uno de esos días que se esperan, que se preparan con tiempo, que es un 'salir a divertirse'...y lo ven como algo natural, como algo que llevan haciendo toda su vida...
Y yo me encuentro, vale, integrada plenamente en el tiempo en que vivo..., pero no veo esta fiesta como algo 'de toda la vida'. Y entonces es cuando me doy cuenta de que, en realidad, mi vida viene de otra época, otro mundo.
No sé.

Para mí este día es un comprar 'huesos de santo' (me encantan!!!!) y buñuelos. Me llevan a unos días de películas mexicanas en la tele (que nos parecían de lo más exótico..., fiestas con calaveras de azúcar y reuniones para comer en el cementerio...), de reportajes en el telediario donde se hablaba de la venta de flores o de las caravanas de coches camino del cementerio. De el comentario 'hoy se encienden las calefacciones', algo completamente inexplicable cuando se es pequeña...y en casa no hay calefacción (luego lo entendí: tradicionalmente las calefacciones comunitarias se encienden el uno de noviembre y se apagan el treinta de abril, en Madrid. Ahora en mi casa tengo ese tipo de calefacción... aunque ya no es a base de calderas de carbón comunitaria, sino de gas natural, y aunque raramente se encienda en estos días..., y menos este año, que ayer teníamos 30ºC en la calle). Días de hablar veladamente o no sobre gente que ya no está y a la que ni siquiera se ha conocido...
Y luego ya fue entrando Halloween en mi vida. Y recuerdo las primeras noticas en el telediario sobre 'disturbios' en algún barrio pijo de Madrid, en el que los chavales arrojaban huevos a los autobuses urbanos o montaban bulla cortando el tráfico...
Y las calabazas, de pronto, pasaron de ser el ingrediente de una rica crema caliente... a ser una lámpara con ojos y vela dentro y sonrisa amenazante...

La verdad es que Jalogüin es más cosas en mi vida, seguro... Pero en el fondo éste es casi un 'post por encargo' y...
Y en mi realidad de sábado uno de noviembre por la mañana tengo demasiadas cosas acumuladas por hacer y otras cosas en la cabeza...

viernes, 17 de octubre de 2014

Viernes.

Al fin viernes.
La semana no es que se me haya hecho larga..., supongo que porque llega un momento en que uno se adapta a cualquier horario, a cualquier rutina. La semana no se me hace larga (parece que el pasado domingo fue ayer) pero hay horas que se me hacen eternas.

Sigo intentando hacer este sitio 'mío'. Lacocte ha desaparecido totalmente, al pinchar el enlace aparece una página en blanco y la ruta es http://lacoctelera.com/gracias.HTML
El último día era igual...pero en vez de 'gracias' era 'adiós'. Bueno, al menos se despiden y nos lo agradecen...

Mi trabajo supera cualquier límite de lo absurdo y lo inútil, pero ahora no me apetece escribir sobre ello: los fines de semana me obligo a desconectar y punto. Además, la semana que viene trabajo también el sábado: tremendo.

A veces, cuando voy o vuelvo en el metro, o mientras hago cosas rutinarias como fregar los platos o regar las plantas...me sorprendo preguntándome cómo he podido llegar hasta aquí. No pienso en mi pasado (como he escrito alguna vez, no tengo capacidad para la nostalgia. No me lo puedo permitir) pero, a veces... Y entonces casi me cuesta creer que yo en otro momento tuve otra vida. Una vida y una rutina en la que lo que no era creíble es imaginar que involucionaría hasta donde estoy ahora.
Y... Y supongo que mi rutina y mi realidad es tal y tan evidente y tan (a ratos) dolorosa y cutre, que lo que me resulta difícil creer es aquella otra etapa. Una etapa en que mi trabajo era profesión, en que ni siquiera el último de los subordinados de cualquiera que en cierto modo 'trabajase' para facilitarme a mí la vida (es complicado explicar como funcionan algunos sectores) tenía unas condiciones laborales tan pésimas como las mías actuales.

Un día de éstos escribiré sobre qué fue, qué fui, en esos años. Qué era mi trabajo, mi profesión, una profesión en la que no existía el paro (no al menos al nivel en que yo ya estaba posicionada...con poco más de veinte años) hasta que llegó la crisis y atrasó con todo.

He escrito alguna vez que lo único positivo de estos años es haberle conocido. Y es verdad.
Porque lo único positivo (me empeño en seguir viendo puntos positivos a las cosas, aunque a veces parezca que no) es haber conocido 'otros mundos'. Porque uno de los problemas de mi entorno laboral de entonces era la endogamia. Nos relacionábamos entre nosotros, formábamos una especie de sector cerrado: horarios complicados, casi un idioma propio, un cierto nivel económico desahogado... Cuando tuve que cambiar de sector porque no había otro remedio...ni nada más para elegir, también fui descubriendo otros mundos, otras franjas de edad, otras aspiraciones, otra forma de haber vivido los años anteriores...
Creo que él fue...es... una especie de puente entre los dos mundos. Del que vengo (aunque su pasado laboral fuese en otro sector)  al que llegué y donde él ya estaba. Y aunque cuando le conocí y durante meses ni se me ocurrió que aquello pudiera terminar siendo otra cosa en mi vida que lo que veía que era: una compañía laboral diaria agradable, alguien con quien hablar  (en el fondo, hablar de nada, intercambiar palabras entre llamadas), alguien a quien me gustaba oír hablar, alguien que evidentemente venía de otros mundos..., ya entonces tuve claro que igual mi vida daba de nuevo la vuelta y me regresaba a mi 'lugar natural', pero que algo me llevaría de todo aquello y sería el recuerdo de haber coincidido con alguien que valía la pena por encima de todo lo que había sido aquella etapa laboral rara...
Etapa laboral que se convirtió en mi presente. Como él es mi presente en una parte importante de mi vida y de mis sentimientos, aunque haga tanto que ya no es parte de mi vida laboral. Y aunque sepa que no será parte de mi futuro, de ese futuro en que me habría gustado tenerle a mi lado. Siempre.

Al fin es viernes. Y necesito descansar. Y no pensar...