Mostrando entradas con la etiqueta Carta a los Reyes Magos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carta a los Reyes Magos. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de enero de 2026

Queridos Reyes Magos...

 Queridos Reyes Magos:

domingo, 5 de enero de 2025

Queridos Reyes Magos...

 Queridos Reyes Magos,

viernes, 5 de enero de 2024

Queridos Reyes Magos...

 Queridos Reyes Magos...

Sí, este año también escribo esta carta de Reyes. Este año en que he escrito tan poco, en que tan pocas cosas me importan a estas alturas. Este año en que por primera vez en mi vida no habrá regalos físicos de Reyes ni propios ni ajenos, este año en que no estoy rodeada de restos de papeles brillantes y pedacitos de celo y cintas de colores metalizados, este año...
Quizá por todo esto es tan importante escribir esta carta de Reyes, esta carta a los Reyes.


Queridos Reyes Magos,
Creo que este año he sido buena. Incluso muy buena. He sido responsable, cumplidora de mis obligaciones, puntual. He aguantado sin quejarme por nada. De hecho, aguanté hasta no poder más...
Este año he sido buena hasta casi desaparecer. Por eso me atrevo a escribiros y pediros algo, a vosotros que sois magos y todo lo podéis.

El año pasado os pedí trabajo. Uno con buen horario y un sueldo de al menos supervivencia, que necesitaba urgentemente. Y os lo tengo que agradecer, porque apenas dos semanas más tarde ya lo tenía. Lo que ocurrió después está claro que fue culpa mía. Me equivoqué al elegirlo (tenía otras opciones), al lanzarme a ciegas sobre el primero que me dijo 'ven'. Y aquello solo podía acabar mal. Pero tengo que volver a agradeceros que en octubre encontrase otro trabajo, donde aún sigo y que quizá se ajuste más a lo que os pedí: estoy más agusto y tengo la posibilidad de aprender cosas que no sabía.
Por tanto, este año os pido conservar el trabajo que tengo y aumentar los ingresos (que no son especialmente altos) o que me ayudéis a encontrar uno mejor: mejor horario, más ingresos. Ojalá el dinero no fuese necesario..., pero lo es. Y creo que este año me lo va a ser aún más.

Os vuelvo a pedir algo que os pido cada año: conservar el piso donde vivo. Mi contrato finaliza en agosto y por primera vez en veinte años, no es segura la renovación. Y si me lo renuevan será con una importante subida. Por eso necesito vuestra ayuda: necesito que vuestra magia me ayude a mantener este alquiler. No puedo permitirme una mudanza, ni económica ni, sobre todo, anímicamente. Además, los alquileres son escasos, mi nómina baja y...y esa es mi petición: conservar el piso donde vivo. Y poderme permitir seguir pagándolo.

Y ahí terminan prácticamente mis deseos. Al menos los egoístas, los que implican cosas que quiero para mí.

Necesito, claro, mantener la salud. La física, al menos. Poder seguir yendo a trabajar cada mañana para seguir teniendo ingresos. 
Me gustaría también recuperar la estabilidad mental, pero igual eso ya no es de vuestras competencias.

Poco más. Salud también para los míos, tanto física como mental.  

Ya no os pido amor. He entendido que es algo que no merezco y que es absurdo seguir deseando. Que es como seguir pidiendo un juguete cuando ya eres demasiado grande para jugar con él, o cuando ya dejaron de fabricarlo. 
Este año ya no ha habido ninguna noche de despertarme y verle a mi lado y volver a dormir, ninguna mañana de verle al abrir los ojos. Tampoco ninguna tarde de acariciarle. Ni siquiera de tomarnos un café y otro para alargar el tiempo juntos, ni de largas conversaciones. 
Este año no ha habido nada de eso, por tanto entiendo que no lo merecí y que no he sido lo bastante buena como para pedíroslo. No insisto.
Pero, a cambio..., no, no 'a cambio' porque no se puede ofrecer lo que no se tiene... 
Pero sí. A cambio de pediros que esté conmigo, os pido que esté bien. Que sea feliz con la persona con la que está, con la que ya sé que lleva años. Que su salud mejore de una vez por todas, que no le pase nada más. 

Os pido paz para el mundo. El año pasado solo teníamos una nueva guerra, este año hemos sumado otra. Y esta otra os pilla en esas tierras donde os distéis a conocer al mundo, hace más de dosmil años.
Obrad vuestra magia y haced que pare la guerra. 

El resto de las cosas que seguro que os quisiera pedir probablemente ya las sabéis. Incluso las que ni siquiera yo conozco.

Mañana fingiré que me habéis traído unos pendientes que hacen juego con el colgante que compré este verano y que ni siquiera he llegado a estrenar. Y unos bombones de menta y chocolate. Pero sé que vuestra magia se producirá a lo largo del año.

Os dejo polvorones en la cocina, tenéis un panetone grande sobre el baúl del recibidor. Leche de vaca y bebida de soja en la nevera, algo de embutido si preferís algo salado, dos botellas pequeñas de cava. Plátanos y melocotón en almíbar. 
Y para los camellos hay zanahorias, calabacín y heno virtual. Y todo el agua que sean capaces de almacenar en sus jorobas.

Queridos Reyes Magos: tengo que creer en vosotros porque ya no me queda nada más en que creer.

Espero haber sido todo lo buena que sea necesario para que me concedáis lo que os pido.

Vuestra:
bruxana (o A.S.T.)


jueves, 5 de enero de 2023

Queridos Reyes Magos...

 Queridos Reyes Magos...

Sí, otra vez es víspera de Reyes. Y otra vez estoy aquí, intentando agarrarme a algo en que creer. Tras un año desastroso, desastroso y casi totalmente vacío. Un año del que ni siquiera he hecho resumen, un último mes que..., en fin, qué más da. Empezar el año escribiendo a los Reyes Magos, empezando el año intentando seguir creyendo en la magia.


Queridos Reyes Magos: 

Creo que este año sí que he sido buena. Igual porque tampoco he tenido muchas ocasiones para no serlo, igual porque por primera vez en mi vida me he tomado seis meses de absoluto y egoista descanso. Descanso que, en realidad, tampoco he aprovechado, pero de eso no tenéis la culpa vosotros. He ayudado a quien ha necesitado mi ayuda, he sido tan cumplidora y responsable y productiva en mi trabajo que al final terminaron por prescindir de mí, he comido cosas sanas, no he tomado alcohol ni me he puesto al sol. Tampoco me he cuidado especialmente, pero eso ya es cosa de la edad y la desidia que el paso del año termina provocándome. Pero he sido buena. Y por eso me atrevo a escribiros esta carta y pediros cosas.

En realidad, mi petición es bastante simple a la hora de expresarla: necesito un buen trabajo, con buen horario y buen sueldo. Y que me aporte en el plano personal: aprender cosas, conocer gente, crecer. Lo necesito cuanto antes: me quedan dos meses de paro y me gustaría preservar, al menos, uno de ellos. Por si todo falla de nuevo y mientras encontrase otra cosa.

Mi deseo básicamente es ése: trabajo. Algo acorde a mis facultades y que cubra mis necesidades, que a estas alturas ya tampoco son del tipo 'ambición personal' (que claramente tampoco la tuve nunca. Mejor me habría ido de haber sido egoistamente ambiciosa, pero ya no tiene arreglo). Con un trabajo que reuna las características que os he enumerado, de lo demás casi me puedo encargar yo.

También necesito conservar el piso de alquiler donde vivo. Fundamentalmente porque, como sabéis, el tema de los alquileres está muy mal. Y con mis condiciones personales (sin trabajo, con poca antigüedad cuando lo consiga, persona sola...) tendría complicado encontrar otro que me pudiese permitir. Tengo contrato hasta el verano de 2024...pero soy consciente de que hay cosas que pueden pasar y que serían malas. Por tanto, necesito que mediéis para conservar el piso donde vivo. Y, como está relacionado, necesito que no se rompa nada, que no se averíen las cosas, no tener más gastos...

Como siempre, y más desde hace cuatro años, os pido salud. Porque, además, ahora no me podría permitir una baja médica. Yo ya pongo de mi parte para estar bien, pero seguro que vosotros estáis contribuyendo con vuestra magia.

Y estaría bien que esa salud conllevase perder peso. Que solo aumento y aumento...

No necesito mucho más.

Bueno, sí, claro que necesito algo más.

Necesito que él esté bien. Que todo haya salido bien en su operación (no sé nada de él desde hace casi un mes) y que esté bien. Ya no os pido que esté conmigo, simplemente quiero que esté bien. En todos los sentidos. Que se cure del todo, que sea feliz con la persona con la que decida o haya decidido ya compartir su vida. Me conformo con saber eso: que está bien.


Por lo demás..., pues lo de siempre. Lo que casi no hace falta mencionar porque suena a tópico: la paz en el mundo (que se termine la guerra que empezó este año, que se terminen las que empezaron hace tanto que casi nos hemos olvidado de ellas, pero siguen ahí y siguen matando inocentes), que no aumenten las catástrofes naturales, que los míos estén bien o al menos estén mejor (que ya sabéis, porque sois magos, lo que ha sido este año también en ese aspecto). Todas esas cosas.


No os pido nada material. Aunque fingiré que los bombones rellenos de cereza al licor, los pendientes de cerámica en forma de amapola y el yoyó de madera también me los habéis traido vosotros.


Os dejo turrón de chocolate y de naranja, leche de vaca y de soja, crema de licor de hierbas y creo que también hay alguna cerveza en la nevera: serviros. Y plátanos de la Isla de la Palma, claro, para vosotros y para los camellos: ya sabéis que siento debilidad por esos bichos, a los que también dejo agua fresca y heno, porque no sé qué otras cosas les gustan.


Os prometería que me voy a acostar pronto y dormir enseguida, para que lleguéis cuanto antes y no me entere. Pero sé que me darán las mil despierta, que dormiré poco y mal... Y aún así, sé que llegaréis y no me enteraré. Porque sois magos y mágicos.


Hasta el año que viene.

Vuestra,

bruxana (o A.S.T) 

miércoles, 5 de enero de 2022

Queridos Reyes Magos...

 Queridos Reyes Magos...

Os escribo por mera costumbre. Porque tras este año tan extraño, tan desastroso, tan vacío de cosas importantes y tan lleno de desgracias e incertidumbres, igual tengo que agarrarme a supersticiones. O que intentarlo, al menos.

Queridos Reyes Magos,
No sé si he sido buena o no. A estas alturas ya no estoy segura de nada, de si lo que veo y siento es real o si simplemente es producto de mi imaginación. Pero supongo que vosotros, que sois magos y eternos, tendréis más facilidad para percibir lo que pasa y decidiréis si merezco o no algo. 
Por mi parte, este año no voy a pediros grandes cosas. Bueno, una sí es grande: que no os llevéis nada más. No: rectifico. Vosotros no os lleváis nada, no os lo habéis llevado. Ha sido la vida...o, qué sé yo. 
Os pido, por tanto, no perder nada más. No seguir perdiendo cosas que me importan, que forman parte de mi vida. De ese frágil castillo de naipes que he construido y que cada vez me cuesta más mantener en pie.

¿Cosas materiales? No sé. Conservar el trabajo (que eso sí me lo habéis traído este año y os lo agradezco. En una empresa donde han ido despidiendo a todos, pero todos, mis compañeros, yo he sobrevivido). Conservar el empleo actual o cambiarlo por uno mejor. O, puestos a pedir, que me sienta bien donde estoy (sabéis que no es así y que no es culpa de la empresa, pero...). Os pido trabajo porque a estas alturas ya es de las pocas cosas que consiguen que me mantenga en pie, que me levante por las mañanas y me duche por las noches.

Un sueldo con  el que seguir pagando mis facturas. A estas alturas ya sé que nunca tendré una casa propia, un colchón económico para cuando me jubile..., esas cosas. Por tanto, un sueldo para ir pasando de mes a mes (y un poquito, poquito, de remanente para esos imprevistos). Para eso también debería mejorar de empleo..., pero ya os digo que no voy a exigir. Tengo un trabajo con sueldo de supervivencia. Si podéis ayudarme a mejorar..., mejor. Si no, ayudadme a conservarlo.

Mantener el piso de alquiler en que vivo. Como veis, todo gira alrededor de lo mismo: supervivencia. Y que no se me rompan cosas que me generen un gasto que, igual, tampoco puedo soportar sin problemas. Mantener este alquiler que puedo pagar y que se corresponde a una vivienda luminosa donde mis plantas están bien y donde yo no paso frío en invierno...ni excesivo calor en verano. Me seguiré apañando con las cañerías que  veces sueltan óxido o con esos azulejos que tienen 50 años...y que son parte de la estética y de las peculiaridades de la vivienda.

Que mi familia esté bien. Este año ha sido tan, pero tan malo... Supongo que debería ser así, que se llama 'destino'..., pero hay cosas que no soy capaz de terminar de asumir, para qué negarlo.

Salud. Salud para todos. Seguimos en plena pandemia. Sobreviviendo, pero..., con esa espada de Damocles, esa guillotina, sobre todos. 

Y..., y ya no os pido amor.
Imagino que me hace falta, pero ya no. Ya no os lo puedo pedir.
También este año me lo ha quitado y aún no entiendo qué ha pasado. No entiendo nada.  
Nada.
Para él, que ya no estará nunca conmigo (porque en realidad hace mucho que dejó de estarlo. Porque en realidad quizá nunca lo estuvo) os pido mucha salud. Mucha. Y que sea feliz. 
Imagino que la certeza de que no va a tener que verme más, que no va a tener que fingir el menor interés, también será algo que sirva para mejorar su vida. Quiero pensar y creerme eso.
Porque sigo sin entender nada.

Y, por lo demás...
No, No hay nada más.

Muchos deseos de que todo en el mundo mejore. Que todos tomemos conciencia y consciencia de que solo tenemos un planeta en que vivir y que nos lo estamos cargando.

Os dejo, como cada año, polvorones, turrón del blando y de chocolate, salchichón ibérico, vino blanco y tinto (cosas de no beber y que en las 'cestas de navidad' de la empresa se incluya vino), leche normal y de soja con sabor a nuez. Y para los camellos, pues virtual heno fresco, zanahorias tiernas....y, no sé, lo que les guste a esos bichos tan graciosos que tenéis como medio de transporte.

Queridos Reyes Magos: quiero creer en vosotros. Quiero creer en algo, pero años como el que acaba de terminar me lo ponen muy, pero que muy difícil.

Vuestra:
bruxana (o A.S.T.)

martes, 5 de enero de 2021

Carta a los Reyes Magos (pese a todo).

 Queridos Reyes Magos...
Sí: este año y pese a todo también hay Carta de Reyes. 'Pese a todo' porque cada vez escribo menos y más de tarde en tarde. Y 'pese a todo'...por lo que ha sido este último año, por todo lo que ha pasado desde la anterior 'Carta de Reyes'. Lo que ha pasado y lo que no ha pasado. Este año casi en blanco.
Pero, quizá también por algo de superstición, no puedo dejar de escribir mi carta.

Queridos Reyes Magos:
Si de algo estoy segura este año es de que no he podido ser mala. Aunque hubiese querido serlo (que no es afirmación ni declaración  de intenciones, sino hipótesis) no he tenido oportunidades. Y no precisamente por falta de tiempo...que qué os voy a contar a vosotros en relación a todo el tiempo para dedicárnoslo a nosotros mismos que este año hemos tenido todos, a nivel casi mundial.
No he sido mala. Y sí muy obediente. Me quedé en casa tras una semana de rebeldía, y llegó un momento tres o cuatro semanas más tarde que ya no me apetecía ni asomarme a la terraza. Salgo a la calle con mi mascarilla y mi gel hidroalcohólico. Evito las multitudes. Lavo la ropa tras cada uso (o al menos la pongo a ventilar cuando llego a casa). Y en todo lo demás...pues me porto bien. 
Como siempre, por otra parte. Hace muchos años que empecé a ser una niña obediente...y en ello sigo.
Por tanto, creo que merezco alguna de las cosas que os voy a pedir.
Bueno, no: lo primero es agradeceros que me trajerais lo que más falta me hacía: trabajo. Me trajisteis un buen trabajo (o al menos, de aspecto muy aceptable) justo, justito antes de que todo el desastre pandémico y precursor de confinamientos empezase. Y, aunque he estado dos meses, dos, en un erte total y con unos ingresos que...en fin, un mes aún no lo he cobrado, esa casualidad de firmar un contrato a principios de marzo hace que tenga trabajo a estas alturas. Porque de no haber sido así, ya tampoco tendría paro que cobrar. Por tanto: mil gracias por el regalo.

Este año...pues vuelvo a pediros trabajo. Mejor dicho: necesito ingresos económicos. Por tanto, mi deseo es que este trabajo se vuelva, por fin y de una vez, productivo. O que, en su defecto y si no es posible, me consigáis otro que sí me proporcione ingresos. Llevo año y medio tirando de ahorro personal para completar los gastos mínimos mensuales...y miedo me da ver el próximo extracto bancario. Necesito, por tanto, ganar dinero.
Ya sabéis que el esfuerzo laboral nunca me ha asustado. Simplemente quiero que se traduzca en lo que debe traducirse un trabajo: un sueldo acorde. 
Me gusta el horario del que tengo, el entorno, que tenga luz natural, todo eso. Y por ello vuelvo a agradecéroslo.
Por supuesto, también os pido salud. Que me mantengáis la que tengo y, a poder ser, no me deis otro susto como el del pasado mes de enero. Que luego quedó en nada...pero...

En realidad, este año me he vuelto muy, muy poco ambiciosa. 
Con el trabajo y la salud me conformo.
Como otros años, agradeceré no tener grandes gastos en casa: ya sabéis lo que me estresan las averías, las roturas inesperadas. No quiero que se me rompan las cosas, que se me estropeen los electrodomésticos, ni los equipos informáticos. No solo no me lo puedo permitir económicamente, sino que me estresan enormemente. 
Por tanto, también os pido que me siga durando este contrato de alquiler. Y que el pago a Hacienda de esta próxima primavera no sea muy terrible.

Y... Y como otros años, os agradezco y os pido que alguna mañana despierte a mi lado. 
En este año tan, tan complicado para todo, han sido dos noches. Que me debería parecer muy poco (en realidad, siempre me parecerá poco porque algo en mí sigue estando seguro de que quisiera despertarse a su lado cada mañana del resto de mi vida) pero con lo que ha sido este año..., que finalmente hayan sido dos noches me parece una barbaridad.
Este año mi deseo es, claro, más noches encontrando el calor de su cuerpo en mi cama, viéndole a mi lado al despertar. Sé que nunca será del todo..., pero me conformo. Y por eso sé que deberé renovar mi petición cada año, como pienso en él cada día.
Por supuesto, también pido salud para él. Me sigue preocupando mucho su salud.
Y también os pido salud y trabajo para los míos, claro.

Y..., y nada más, queridos Reyes Magos. Vosotros decidiréis si merezco algo más, que si es bueno será bien recibido.

Por descontado, os pido que termine de una vez esta pesadilla que llamamos pandemia. Que se acabe, que deje de faltar gente. Que podamos volver a tocarnos, a abrazarnos y perdamos el miedo. 
No voy a hablaros más de ello. Ya entendéis cual es mi deseo.
Y, como siempre, los deseos de paz mundial y todo eso que a veces suena a tópico...

Os dejo polvorones y mantecados, mermelada de arándanos, chocolate con avellanas, vino de Rioja y plátanos: podéis compartirlo con los pajes, aunque a éstos igual les gusta más la leche que el vino. Y para los camellos, que me gustan tanto,  heno, zanahorias, manzanas y todo el agua que quieran. Sabéis donde está: los alimentos virtuales son fáciles de encontrar. 

Poco más que añadir. Agradeceros de nuevo los regalos que me hacéis cada día. Incluso de los que no sois ni soy consciente, pero están ahí.
Abrigaos: dicen que se avecina la mayor nevada de los últimos años. Aunque, ahora que lo pienso...seguramente la nevada, si llega, será un regalo vuestro. Un detalle para este año en que no vais a poder dejaros ver por las calles de Madrid.

Agradecida y siempre vuestra, bruxana (o A. S. T.)

domingo, 5 de enero de 2020

Queridos Reyes Magos:

Queridos Reyes Magos...

Sí. Aunque cada vez escriba menos, aunque tenga varios post en 'deberes' (no están redactados, no están en borrador. Están sólo en mi cabeza y tengo como 'deberes' escribirlos y publicarlos. Aunque no sé cuando) la carta de reyes, mi 'Carta a los Reyes Magos' es algo ineludible.


Queridos Reyes Magos:
Este año ha sido tan extraño que no me ha dado tiempo a ser mala. Y, si lo he sido, ni me he enterado. En realidad, es que apenas me he enterado de cómo han ido pasando los días de este año, como se ha acabado tan pronto, como no he hecho nada significativo en él. Pero, como quiero ser positiva y ver el vaso medio lleno, diré que tampoco ha sido un mal año. Y que me habéis traído lo que os pedí hace un año. Salud, renovar el contrato de alquiler, rebajar la carga de trabajo (hasta el punto de quedarme en el paro antes de mediados de año) y..., sí, verle al despertar algunas mañanas. Y alguna larga conversación telefónica, también.
Las cosas malas he decidido olvidarlas, porque no han sido cosa vuestra, Reyes Magos.


¿Qué os pido para este año? Pues un buen trabajo, para qué decir otra cosa. Necesito que me ayudéis a conseguir un buen trabajo, algo que me resulte gratificante en todos los sentidos, que me guste hacer, que tenga un buen horario, y, claro, que tenga un buen sueldo. Ya, ya sé que es mucho lo que pido...pero es el regalo que quiero (y necesito) para este año.

Por lo demás..., necesito conservar la salud. El miedo no lo he perdido del todo, aunque disimule. Sabéis que tengo una revisión en unos días y, en fin... Que os pido salud. Que no quiero pensar en otras cosas.
También necesito mejorar mi aspecto físico. No voy a enumerar todo lo que no está bien y todo lo que no me hace sentir bien, porque supongo que ya sabéis a qué me refiero.

Aunque ya he renovado el alquiler, os pido conservarlo y no tener averías ni gastos derivados de éstas. Sabéis lo que me estresan esos temas. Aparte de que mi economía no está, precisamente, para gastos inesperados. 

Y... Sé que el año pasado os dije que no iba a pediros amor porque de eso tenía de sobra. Amor para dar. Y que no iba a pediros que me fuese correspondido...porque no creo merecerlo. Sin más. Sigo pensando así.

Sólo quiero seguir teniendo alguna de esas mañanas de amanecer a su lado, de abrir los ojos a media noche y sentir el calor de su cuerpo a unos centímetros del mío. En unos días hará nueve años que esas noches empezaron a ser mi regalo de Reyes preferido. Y en todo este tiempo he aprendido a no planificar nada, a conformarme con lo que haya en cada momento. Sólo le quiero alguna noche más, alguna más también en número a las de este año. Sólo eso.

Y..., y para él pido salud. Me siguen preocupando mucho sus frecuentes recaídas. Sé que está cuidado y controlado, pero no puedo evitar preocuparme,  mucho, por él.
Igual el amor es, también, eso.


Y..., y agradeceros que el karma, en algunos temas, haya funcionado. Solito. 
Aunque quedan cosas por hacer y por pasar.
También os pido que me echéis una mano para tomar la iniciativa y dar el primer paso para tener algunas conversaciones, recuperar a algunas personas, o dar carpetazo y sacar de mi vida para siempre a otras. 


Os pido en definitiva, que este año bisiesto y de transición entre décadas me ayudéis a reencauzar mi errática vida presente.

Para todo lo demás, y puesto que creo que he sido buena, caeremos en los tópicos: paz para el mundo, veranos no tan cálidos, que no llueva a destiempo pero tampoco deje de llover. Que la gente no sufra.
Y que el karma no deje de actuar.


Os dejo, como siempre, polvorones, pastelitos de gloria y mazapanes virtuales, leche, sidra y plátanos. Y si os apetece alguna otra cosa, echad un vistazo al frigorífico y serviros: hay algo de chocolate, salchichón ibérico y queso de cabra al pimentón. Y leche de soja con sabor a nuez, por si la normal de vaca no os gusta a vosotros o a los pajes. 
Para los camellos (esos bichos tan simpáticos) tengo heno, terrones de azúcar y agua fresca. A ellos no les digo que escojan otras cosas porque me temo que no son muy de caprichos. 

Poco más que añadir, Reyes Magos.
Agradeceros de corazón, nuevamente, los regalos que me dais cada día. Incluso los que no me he atrevido a pediros nunca. 

Nada más, Reyes Magos.
No paséis frío. Aunque..., que tontería: vosotros nunca pasáis frío, con esas capas de armiño que me lucís en los retratos.


Agradecida y siempre vuestra (y siempre, en esta noche, niña): 
bruxana (o A.S.T.)

sábado, 5 de enero de 2019

Queridos Reyes Magos....

"Queridos Reyes Magos:

(Sí: este año también habrá 'carta de Reyes'. Aunque cada mes escriba menos. Aunque no haya habido post de fin de año ni de comienzo del nuevo. Aunque a la vez tenga tantas cosas sobre las que podría escribir y a la vez, tan pocas, puesto que nada es importante. Sí hay 'carta de Reyes' porque, quizá, cuando deje de escribirla será el fin definitivo de este diario).

Queridos Reyes Magos:
Creo que este año he sido buena. Y, si no lo he sido, la verdad es que ya se me ha castigado por ello. Sé que no ha sido cosa vuestra (vuestras competencias son de otra índole) pero acabo de salir de uno de los peores años de mi vida. En el que, entre otras cosas, he estado a punto de morirme. Y no en el sentido figurado... Aunque eso ya ha pasado. O quiero pensar que ya ha pasado. Que ya es pasado.
Si he sido mala, en el pecado me ha ido la penitencia.

Por eso, y porque creo que he pagado lo mala que haya podido ser, me atrevo a escribiros un año más.

Os pido algo tan contradictorio como estabilidad y cambio.
Estabilidad en lo relativo a no seguir perdiendo cosas. Este próximo verano me toca renovar el contrato de alquiler...y no puedo permitirme otra cosa que no sea renovarlo. El mercado del alquiler está muy mal (mucho) y yo no me puedo permitir quedarme sin esta vivienda. En todos los sentidos (fundamentalmente, el económico). No puedo ponerme a buscar otra vivienda, desembolsar fianzas, pagar mudanzas, saber que en cualquier momento igual tengo que mudarme de nuevo. Necesito conservar este piso y necesito que se me mantenga la renta que pago actualmente. Y para ello, necesito de vuestra magia. Aun siendo consciente de que la casera está contenta conmigo y que, aparentemente, nada indique que no me vaya a renovar....necesito de vuestra ayuda.
Por tanto, mi primera petición es ésa: renovar el contrato de alquiler.

Os pido salud. Suena a tópico, pero tras el año que he tenido necesito un  poco de tranquilidad en ese aspecto. Aun no sé, porque no han sido capaces de descubrirlo, qué fue lo que me provocó la enfermedad (que a estas alturas es crónica, aunque más o menos asintomática), pero me conformo con que no dé señales de vida. Yo, por mi parte, prometo seguir cuidándome, tomando mucha agua, continuar con mis alimentos sanos... Poner de mi parte, pero sabiendo que me vais a ayudar trayéndome salud.
Así que mi segunda petición es salud.

Trabajo. Tengo un trabajo, tengo un sueldo de supervivencia (en ese sentido, el año también ha sido demoledor. Más de seis meses cobrando el sueldo mínimo que tengo estipulado en contrato, pero sin disminuir en lo más mínimo la carga de trabajo que, en teoría, me debería aportar comisiones e incentivos... Otra consecuencia de mi enfermedad, la consiguiente baja médica e, incluso, de alguna de las razones indemostrables que la provocó). Necesito conservar el trabajo...y me atrevería a pediros que hagáis un poco de magia y lo mejoréis. No sé cómo ni por qué vía. Pero sois magos e igual... De no poder ser, al menos conservádmelo. Y haced algo para que mejore mi sueldo: tampoco me puedo permitir muchos más meses con una nómina como la actual: de supervivencia. 
Y lo peor es que soy consciente de que probablemente no continúe demasiados días en esta empresa. Y que las condiciones del despido pueden ser entre pésimas y nefastas.
Así que mi tercera petición es trabajo.

Y... No os pido amor. Amor para dar tengo por grandes cantidades. 
El año pasado os pedí, lo recuerdo, que al menos alguna mañana le viese a mi lado al abrir los ojos. 
Eso lo tuve hace menos de un mes. Y os lo agradezco.
El resto del año fue el peor, con mucha diferencia, desde que le conozco. Hasta el punto de deducir que no le volvería a ver. Hasta el punto de decidir cortar con  él para siempre. 
Y hasta el punto de que conocer que estaba enfermo me desestabilizó de tal modo que sé, estoy segura, de que fue una de las razones por las que terminé ingresando de urgencia en un hospital y a punto de morirme. Pero también creo que decidir que no me iba a morir sin volverle a ver contribuyó a mi mejoría paulatina. Igual que enfermé sin causas justificadas, empecé a mejorar sin tratamiento médico...
Por tanto, no me atrevo a pediros nada. No puedo pediros tenerle ni que me quiera, porque ya soy plenamente consciente de que eso nunca podrá ser. Y que no está en vuestras manos.
Alguna noche más a mi lado. Alguna tarde o algún mediodía de verle y escucharle. Alguna conversación telefónica alguna vez por semana.
Y, sobre todo, por encima de todo, que esté bien. Que no le duela nada. Y que sea feliz.
El regalo que os pido es ése: que no vuelva a estar enfermo. Y que sea feliz.
Y que alguna vez me bese. Y que alguna vez me deje abrazarle.

No me atrevo a pediros nada más.

Los ¿tópicos? de la paz en el mundo, de que deje de ser tan tremenda la desigualdad, que las próximas elecciones políticas no nos dejen la sorpresa que nos estamos temiendo.
Y salud y dinero y amor para los míos. Y trabajo, por descontando.
Y que actúe el karma, Vosotros venís de Oriente y seguro que lo entendéis. Que actúe el karma y que yo lo vea.


Os dejo lo de siempre: polvorones, turrón de almendras, vinito y plátanos para vosotros. Leche y panetone para vuestros pajes (que como conducen, no deben tomar alcohol. Yo no conduzco, pero ya tampoco debo tomarlo). Y heno fresco, fruta y agua para los camellos, esos bichos que me caen tan bien.

Espero, de veras, merecer lo que os pido. Y que el año que viene siga aquí y siga pudiendoos escribir.

Vuestra: 
bruxana (o A.S.T.) "

viernes, 5 de enero de 2018

Queridos Reyes Magos...

Queridos Reyes Magos....

Sí: este año también habrá carta. A última hora, porque cada vez me administro peor el tiempo o porque cada vez estoy más cansada y tengo menos ganas de nada. Pero no podía dejar de escribir mi carta de Reyes. ¿Superstición? Podría ser...

Queridos Reyes Magos:
Creo que este año he vuelto a ser una niña buena. Tan buena, que muchas veces lo que soy es tonta, pero..., de eso no tenéis la culpa vosotros. He madrugado mucho. He cumplido religiosamente con mis tareas y obligaciones. No he faltado ni un solo día al trabajo, ni estando enferma. He soportado con paciencia las huelgas de transporte, el malambiente laboral, he intentado mediar en guerras que no eran mías. Sólo he llorado en público una vez, pero fue muy poquito. He dado más importancia a los demás que a mí misma. Por tanto, creo que soy merecedora de lo que os voy a pedir.
Bueno, tacho la última frase. Simplemente, paso a escribiros esta carta.
Como cada año, os agradezco lo que me habéis dado. He tenido trabajo todo el año y aunque mi sueldo siga siendo mileurista y mis ingresos hayan ido descendiendo desde finales del verano, tengo para vivir. Incluso para permitirme algún capricho en estos días navideños (esos regalos que a veces me hago. Y, sobre todo, los regalos que hago a los demás). No se me han roto cosas importantes. Sigo viviendo en el mismo sitio y pagando el mismo alquiler. Por tanto, digamos que mi situación económica es estable. Os lo agradezco. Y mi primera petición es ésa: que las cosas se mantengan así. No me puedo permitir gastos inesperados, francamente...
Mi salud no ha sido del todo buena: esas crisis de ansiedad...de las que seguramente soy yo la única responsable. Pero no me he tenido que quedar en casa, sin ir a trabajar, ni un sólo día. Os pido por tanto que siga más o menos así. Bueno, no... Os pido que me quitéis la angustia. Y que de una vez me ayudéis a perder peso. Me siento vieja y cansada. Y triste, muy triste, pero eso no tiene que ver con mi estado de salud. Os pido, por tanto, que mantengáis mi salud....y me ayudéis a decidirme a ir al médico cuando me sea necesario.
También hay cosas como lo de volver a conducir y esos temas..., pero creo que no es competencia vuestra. Os agradezco si fuisteis vosotros quienes me ayudasteis en primavera a solucionar todo aquel pequeño lío con el coche. Y os pido que este año sigáis echándome una mano en ese tema, en lo relativo a Hacienda, en las posibles comisiones bancarias.... Al final, todo es dinero y es simplemente dinero. No es tan importante aunque lo sea. Importancia justa. Ayuda justa y agradecimiento.
Necesito que mantengáis mi trabajo. Y que mejoréis las condiciones. No os pido seguir en la misma empresa ni cambiar: me basta con que no pierda ingresos. Sabéis que hace meses doy vueltas a la posibilidad de cambiar de empleo..., aunque no esté buscando nada de manera activa. Os pido, por tanto, que me echéis una mano en ese sentido.
Y, para mí, nada más.
Para el mundo, sí: paz, que no aumenten las catástrofes naturales. Que nuestros políticos, los nacionales y los otros, dejen de hacer sandeces. Que pare toda la violencia contra todo el mundo. Que deje de morirse la gente de hambre, en un mundo donde tiramos tanta comida. Que seamos todos un poco más solidarios y más coherentes.
Y que llueva. Eso también es un deseo egoísta: que llueva. Necesito lluvia real y hasta metafórica, como necesito luz y necesito ventanas...

Y...
Y para qué voy a seguir diciendo que no necesito nada: necesito que me traigáis ilusión. Eso en lo que se supone que sois los absolutos expertos. Quiero que me traigáis algo que haga que vuelva a ilusionarme. Porque actualmente no siento ilusión por nada. Porque estoy triste, me siento muy triste.
Porque ese 2017 al que tenía miedo no defraudó. Y se ha llevado más de lo que me ha traído.
Ya no os pido amor (¿para qué? amor para dar me sobra. Amor para quien no me quiere). Simplemente, algo que me ilusione. Ni siquiera sé si ese 'algo' es compañía (imagino que sí), o es simplemente tranquilidad, o...no sé, supongo que vosotros sabréis mejor que yo lo que necesito.
Me gustaría poder atreverme a pediros que alguna mañana le vea dormido a mi lado, al abrir los ojos. Pero creo que eso ya no es competencia vuestra. Hace siete años pensé que fuisteis quienes me lo habíais traído, sí, esa primera mañana en que desperté y estaba a mi lado. Y probablemente fue así. Pero las cosas no duran para siempre. Los juguetes no son eternos...
Si os pido que él esté bien, que sea feliz y que tenga lo que desee. Probablemente también os lo pedí el año pasado y, como lo que quería era que su empresa le hiciese indefinido, igual fuisteis vosotros... Este año os pido para él que sea feliz, ya que yo no puedo darle esa felicidad.

Y nada más. Que todos los míos sigan bien. Que también tengan lo que deseen.

Como cada año, os dejaré los polvorones, el turrón de alicante, el vinito y el Bailys. Zumo y frutas escarchadas para los pajes, y leche si la quieren. Y plátanos, claro. Y paja y agua fresca para los camellos, esos bichos por lo que ya sabéis que siento debilidad.

Y ya está. Si pensáis que no he sido lo bastante buena, no me traigáis nada. Pero, por favor, no me dejéis perder más cosas. Quiero creer que este año, que es par pero no bisiesto, que es redondito y lunático, va a ser un buen año. Ayudadme a seguir creyendo en cosas así, como sigo creyendo en vosotros.

Muchas gracias por todo, queridos Reyes Magos.

Vuestra, como cada cinco de enero:

bruxana (o A.S.T.)

miércoles, 4 de enero de 2017

Queridos Reyes Magos...

Queridos Reyes Magos....
Sí. Aunque este comienzo de año bloguero esté siendo tan atípico, aunque soy plenamente consciente de que no hubo post de 'fin de año' ni lo ha habido de 'comienzo', aunque ni sé qué voy a hacer con el blog...sí tengo 'Carta de Reyes' otro año más. Como todos y cada uno desde que comencé a escribir aquí, hace ya más de diez años.

Queridos Reyes Magos:
Creo que este año he vuelto a ser buena. Moderadamente buena, cuanto menos. He sido obediente (el paso de los años hay que ver lo que calma y sosiega..., o cansa, para ser más exactos), he cumplido con todas y cada una de mis obligaciones, no he sido demasiado caprichosa (bueno, vale, llevo unos días de darme caprichos y gastar en cosas prescindibles que no están nada bien..., pero son mis regalos de navidad... ¿no?), he madrugado mucho, he procurado no trasnochar, y, más o menos, me atrevo a pediros a cambio algunas cosas a través de esta carta.

Lo primero, los agradecimientos. Me consta que hace dos años os pedí trabajo (y me lo distéis) y que el pasado os pedí conservar ese trabajo...y a poder ser, aumentar un poquito el sueldo. Y también me lo distéis. El hecho de darme trabajo...fue literal. Sobre todo en lo relativo a este año: he tenido cosas que hacer hasta el agotamiento. Trabajo en las dos acepciones: trabajo de tener un sueldo... y trabajo de tener muchísima tarea que hacer. No: nada que reprochar, no tengo quejas. Os lo agradezco sobremanera y quiero conservarlo. Aunque eso luego os lo pediré.
También os pedí conservar la vivienda...y aquí sigo. Renové el contrato este verano. No he tenido averías importantes, finalmente no se ha cambiado el sistema de calefacción. También os lo agradezco.
Eran mis dos grandes peticiones y las he tenido. Por tanto, mil gracias al respecto.

Y ahora, mis peticiones para este año.
Quiero seguir viviendo aquí...o si tengo que cambiar, que sea algo factible y no traumático. Que me lo pueda permitir. Por tanto, también aprovecho para pediros que no tenga grandes gastos, que no se me rompan las cosas. Mi economía sigue siendo de mileurista... Por tanto, también os pido que mi trabajo me permita seguir pagando puntualmente el alquiler.
Quiero seguir trabajando. Y seguir teniendo unos ingresos que me permitan no tener que mirar con lupa los precios y buscar la leche diez céntimos más barata... Sí: es una exageración. Me refiero a que me pueda permitir algún capricho. Os pido por tanto que mis ingresos sean como los de este pasado año, poder vivir sobreviviendo gracias a mi sueldo. Vosotros sabéis que no me regalan lo que me pagan.... Y si me dais la ocasión de conseguir más ingresos en otro sitio...., bueno, lo dejo en vuestras manos. La verdad es que me gustaría poder ahorrar este año..., porque los años pasan y yo sigo sin tener nada más que eso: años.
Quiero mejorar mi aspecto. A ratos me siento dentro de un cuerpo que no es el mío. Estos últimos días, desde que cumplí años la semana pasada, me estoy sintiendo vieja. Me sobran muchos kilos de sobrepeso..., necesito que me ayudéis con esto. Quiero volver a poder ponerme esa ropa que duerme en el fondo de mi armario. Toda esa ropa que me gusta y que hoy en día no podría permitirme comprar y que quizá por ello conservo...
Y..., y no me atrevo a pediros nada más. Trabajo y salud.
¿Amor? No. Ya no me atrevo a pediros eso. Tras este año me ha quedado muy claro que debo no merecerlo y ya no os lo vuelvo a pedir.

Para los míos quiero salud y trabajo. Fundamentalmente. Que les vayan bien las cosas.
Y para él..., pues lo mismo. Que le acompañe la buena salud. Que haga cosas que le gusten y le hagan feliz. Que esté con gente que le cuide y con quien le guste estar. O que pueda estar solo, si es eso lo que realmente le apetece. Ya sé que no estoy dentro de lo que puede eso...hacerle feliz. Bueno, sí: ya sé que sin mí está mucho mejor, este año me han sobrado ejemplos y detalles para que esto me haya quedado muy claro. Mucho.

Os pido fuerza para tomar decisiones, para cortar con lo que va a ser más lastre y para lo que voy a ser más lastre que ayuda. Os pido que me conservéis la capacidad de aguante, la paciencia, que no me hagáis egoísta.
Y salud y tiempo. Creo que como cada año.
Y, como hacía cuando era pequeña...si creéis que merezco alguna cosa, algún regalo fuera de la carta...lo dejo a vuestra libre elección. Y os lo agradeceré mucho. Pero no os reprocharé ni me quejaré si decidís que no merezco sorpresas.

No me atrevo a pediros nada material. Simplemente, tener un sueldo que me permita poder pagar lo que necesito en cada momento.
Me gustaría alguna mañana despertando a su lado, alguna tarde juntos, algunas horas de conversación de vez en cuando..., pero, sinceramente, no me creo merecedora.

Por supuesto, también os pido que de una vez se terminen las guerras. Que este año que empieza no sea un sinparar de catástrofes naturales, de atentados, de sinrazones varias. Vosotros, que sois magos, igual sabéis qué hay que hacer para que las cosas funcionen, para que poner el telediario no sea ver cómo te cuentan el fin del mundo.
Tengo que confesaros que me da miedo este 2017. Me dan miedo los años que preceden a los bisiestos. Me dan miedo los años que son 'números primos'. Y en este año nuevo se dan las dos condiciones. Os pido que me ayudéis a exorcitar estos miedos, estos fantasmas...

Y..., nada más.

Dejo como cada año los polvorones, el turrón y el licor virtual para que recarguéis fuerzas y podáis continuar con el reparto. Dejo también helado de chocolate y cápsulas de ginseng para los pajes, que supongo que estarán agotados tras tanto transportar regalos. Y, por supuesto, paja fresca y agua abundante para los camellos, esos bichos rumiantes tan graciosos que tenéis como transporte.
Ah. Y plátanos. Que no sé bien porqué ni para quien, pero este año teníamos que dejaros plátanos. Os dejo toda una canasta de plátanos virtuales y os los repartís.

Lo dicho: nada más.

Agradeciendo de antemano lo que me queráis traer y agradeciendo lo que me habéis traído, siempre vuestra:

bruxana
(o A. S.T.)



martes, 5 de enero de 2016

Queridos Reyes Magos...

Queridos Reyes Magos....

Sí, quiero continuar con esta tradición. Aunque sólo emplease el blog para esto, quiero seguir escribiendo la carta a los Reyes Magos. ¿Si creo en ellos...??? Bueno, porqué no...

Queridos Reyes Magos:
Creo que este año me he portado bien. Aunque quiero empezar por agradeceros los regalos de este año, precisamente. No sé bien qué os pedí..., pero estoy segura de que 'un trabajo' fue una de las peticiones, y eso me lo trajisteis. El primero en enero, aunque fue una experiencia entre desastrosa y caótica (y claro, fallida) y el segundo a principios de marzo...y hasta hoy. Por tanto y como sabéis que es lo que más me importa: muchas gracias por traerme el trabajo que os solicité.

Este año, como os decía, creo que me he portado bien. He procurado ayudar a la gente, he madrugado casi a diario, he sido consecuente en mis actos con mis ideas. Creo que he sido buena, en definitiva. Por eso me atrevo a escribiros esta carta para pediros algunas cosas.
En primer lugar: conservar el trabajo. Como mínimo, mínimo, hasta mediados de marzo (en que cumpliré un año. Sentido práctico: con un año cotizado, al menos, me queda algo de 'paro' si las cosas salen mal). Necesito trabajar, por encima de cualquier otra cosa. Y por eso os pido que, a poder ser, me ayudéis a tener más ingresos. Los que tengo ahora son, eso, de supervivencia. Me permiten llegar a finales de mes, incluso me han permitido pasar unas Navidades bastante relajadas..., pero no puedo ahorrar. Me gustaría conseguir más ingresos (es un trabajo comercial, ya sabéis). Y si para ello tiene que ser en otro sitio..., pues ahí queda mi petición. Conservar un trabajo en un sitio donde me encuentre agusto...y mejorar mis ingresos.

Conservar el piso donde vivo de alquiler. Este verano vuelve a tocar 'renovar' y, no sé... No me puedo permitir una mudanza (lo indicado antes referente a los ingresos y el ahorro). Cierto que esta vivienda se va desmoronando sola, que me gustaría vivir más cerca del trabajo (o, como mínimo, en Madrid capital), que nos van a cambiar el sistema de calefacción y no sé qué voy a hacer al respecto (cosa para la que también os pido ayuda, claro)...pero me gustaría seguir viviendo aquí. O, como en lo relativo al trabajo: que me traigáis algo mejor...

Mejorar de aspecto. No estoy nada agusto conmigo misma. Además, suelo estar demasiado tiempo demasiado cansada. Salud, os pido salud. Necesito que me ayudéis a mejorar..., creo que más o menos ya entendéis a qué me refiero.
Salud y tiempo. Organizar mejor mi tiempo para poder cuidar mejor de mí misma: beber más agua, comer más fruta y verdura, acostarme antes para dormir más horas... Quedar con gente que me aporte cosas, recobrar esa sensación de cansancio que al final sirve para descansar porque te llena de energía.

Como veis, estoy poco ambiciosa en cosas materiales.
Me gustaría pediros amor (porque la salud y el dinero acabo de pedíroslo), pero no creo que sea el sitio ni el momento. Ni creo que me lo merezca. Se ve que para eso no he sido lo bastante buena..., visto lo visto.

Os pido también salud y trabajo para los míos. Según pasa el tiempo voy tomando más y más conciencia de que eso es lo básico: si se tiene salud y trabajo, todo lo demás se puede conseguir.

Para él...sólo os pido que le traigáis lo que necesite, lo que pueda hacerle feliz. Sea eso lo que sea y al margen de mi misma y de mis posibles deseos. Ésos que también tengo que aprender a eliminar.

Poco más. Paz para este mundo tan alterado. Lluvia, que llueva cuando haga falta agua y que pare cuando sea un problema. Que encender la radio o poner la televisión no sea motivo de continuo sobresalto.
(En realidad, quisiera poder atreverme a pediros más cosas...pero este año es bisiesto. Les tengo miedo a los años bisiestos: son años de cambios, de planes fallidos, de cosas que parece que van a salir bien y se rompen a mitad del recorrido... Por eso mis peticiones son más del tipo 'quedarme como estoy', ' que las cosas no cambien'. Ya he perdido suficientes cosas en mi vida y no, no quiero perder más. No quiero ni me lo puedo permitir...)

Os dejo polvorones y licores virtuales, paja fresca y agua para vuestros camellos (esos bichos que tantísima gracia me hacen). Sé que esta noche es muy larga y tenéis mucho recorrido que hacer y mucho regalo que entregar. Por eso mis peticiones son para que vayáis acordándoos de mí a lo largo del año.

Y nada más.
Vuestra, desde hace casi medio siglo:
bruxana
(o A.S.T.)



lunes, 5 de enero de 2015

Queridos Reyes Magos...

Querido Reyes Magos:

Sí, mi carta a los Reyes de cada año. Intentado conservar una tradición, al menos una. Intentando creerme que éste sigue siendo mi blog, el blog de bruxana, mi diario personal..., porque tras tantos cambios, tras la desaparición de Lacocte..., sigo sin creérmelo del todo. Y me cuesta sentarme a escribir. Tengo la cabeza a rebosar de palabras, de ideas, de sensaciones..., pero pienso en volverme a sentar a escribir..., y es como si no encontrase la llave con la que cerré el candadito y hubiese tenido que forzar la cerradura con una horquilla. Y, claro, así no hay modo...

Queridos Reyes Magos:
Como cada año, paso a escribiros mi carta por caminos virtuales. No sé si a estas alturas es propio seguir creyendo en vosotros..., pero, en fin... Os escribo. Y os escribo por esta vía porque total sois magos y sois mágicos, y digo yo que os va a llegar igual la carta.
Creo que he sido buena. Al menos, tengo la certeza de que no he sido mala. He sido puntual y cumplidora en un trabajo espantoso que conservé hasta hace poco más de un mes. No he hecho cosas malas, no he tenido malos pensamientos, no he deseado lo que no puede ser mío..., bueno, al menos no demasiado. Si no he llevado una vida más organizada no ha sido por mi voluntad, sino por mi atroz falta de tiempo, que me ha obligado a comer cuando podía, a dormir cuando ya no podía seguir despierta, a intentar aprovechar ratos sueltos para limpiar y ordenar. He sido buena, digo, he intentado ayudar a los demás en lo que ha estado en mi mano..., y todas esas cosas. Por tanto, me atrevo a escribiros esta carta y a pediros cosas.
Os pido trabajo. Por encima de todo, de cualquier deseo, de cualquier otra cosa: trabajo. Un trabajo con un sueldo que me permita vivir decentemente. Que no haga que cada mes me dé pánico ver los extractos bancarios (ahora mismo estoy aterrada porque está próximo el último, el de diciembre). Sabéis que no me importa el esfuerzo, por importante que éste sea: estoy más que habituada a trabajar muchísimas horas seguidas y con altos niveles de exigencia..., pero quiero que ese esfuerzo se vea recompensado económicamente. A estas alturas de la vida, otras cosas como la 'proyección personal', las promociones y otros temas ya me dan igual: he tenido todo eso, llegué a lo máximo a que se podía llegar en mi sector 'natural' (aun hay quienes se sorprenden, cuando de pronto se encuentran conmigo tras varios años sin verme..., y les respondo que ya no estoy en nada que ver con 'aquello'. Directamente no entienden nada. Pero de eso no os voy a hablar aquí, claro). Necesito trabajo, lo necesito ya mismo. Lo necesito para la semana que viene. Un trabajo que me permita pagar las facturas, el alquiler, poder comprarme algún pequeño capricho de vez en cuando, no tener que mirar con detenimiento casi obsesivo los precios en el híper. Incluso poder ahorrar...un poquitín, para cuando vienen esos sustos en forma de 'carta de Hacienda'. Necesito trabajar, y lo sabéis. Lo de los horarios..., casi me da ya igual. Ya no hay esa necesidad de tener una tarde, siquiera una, libre, para... Ya no hay nada de eso, el 2014 se lo ha llevado.
Os pido salud. Es curioso: este año le doy más importancia a eso, a la salud. No sé si porque no me encuentro bien o..., bueno, sí: porque no me encuentro bien. Miro para otro lado, pero sé que no estoy bien. Me da igual, no le quiero dar la menor importancia (hay muchas otras cosas más importantes, todo es más importante que yo), pero sé que las cosas no van bien. Y os pido salud, sobre todo para poder conservar el trabajo que os he pedido y que sé que me vais a conceder. También pido salud para los míos, claro..., aunque estos últimos tiempos tenga tan poco claro quienes son 'los míos'... Salud para ellos, en cualquier caso.
Como otros años: conserva la vivienda. Que sigue empeñada en caerse a cachitos, en darme sustos en forma de avería, sustos que me rompen los esquemas y los nervios. Pero necesito conservarla. Sé que tengo firmado contrato por otro año y medio...,pero también sé que nada es permanente ni inamovible. Y que yo no me puedo permitir eso, tener que moverme de aquí. Dejadme conservar la vivienda, teniendo trabajo y por tanto dinero para seguir pagándola.
Quisiera poder pediros...
Quisiera poder pediros amor. Pero no sé si puedo, si tengo el menor derecho a pedíroslo, a tenerlo. Empiezo el año absolutamente sola, sin la menor esperanza al respecto. Este año ni siquiera puedo volver a pediros que me regaléis alguna mañana de despertar viéndole a mi lado, porque ya no hay nada. Sé que eso no era amor, que no había más amor que el mío hacia él..., pero me conformaba. Ya no puedo pediros eso porque sería demasiado egoísta por mi parte. Ya no hay nada. Y quisiera poder pediros que este año me traigáis amor, no tanto un destino para el mío..., sino alguien que me quiera (un poquito, yo me conformaría con eso. Me habría conformado con eso en cualquier momento de mi vida...), pero temo que nunca he conseguido ser lo suficientemente buena como para merecerlo...
Supongo que si creo en vosotros deberá ser para todo, y os podré pedir eso: encontrar a alguien este año, dejar de estar, de sentirme tan sola como me siento en estos momentos y desde hace, en realidad, tanto tiempo.
Os pido también que él sea feliz. Ya no conmigo, porque sé que no le intereso en lo más mínimo, que nunca me quiso, que no sintió por mí nada más allá que algún tipo de curiosidad antropológica, observarme un rato como se observa el pasear de una hormiga, el comportamiento errático de un pez naranja en un acuario. Pero sigo queriendo que sea feliz, nunca podré dejar de desearle eso. Que encuentre alguien que le quiera como él desee ser querido, que no fue nunca como le quise yo, o que si ya está con alguien (cosa que sospecho hace mucho), que le sepa querer y cuidar. Ya no os lo pido para mí, porque nunca estará conmigo. Os lo pido para él mismo: que este año sea el mejor de su vida, que sea feliz.
Quisiera poder pediros más cosas..., pero francamente no creo tener derecho. Bueno, detalles: atreverme de una vez a conducir (tengo que hacer algo ya mismo al respecto, no hay más plazos), mejorar el aspecto físico... Cosas que no son vitales, pero que sería importante conseguir. Que también dependen de mi voluntad, así que os pido eso: que me deis esa fuerza de voluntad necesaria.

Y poco más. Lo de siempre, esos tópicos: paz en el mundo, trabajo para todos, que no hay 'ciudadanos de segunda', que se termine la violencia gratuita, que no haya catástrofe naturales. Salud y trabajo para los míos..., esas cosas...
Y ya está.

Por supuesto, os tengo que agradecer cosas. Aunque pésimo, conservé el trabajo hasta finales de noviembre y pude seguir pagando facturas y alquiler. También conservé éste. Y creo que echasteis una mano con Hacienda: la deuda no fue tan elevada como hace un año justo me temía (fue un susto importante, muy importante..., pero al fin y al cabo pude pagarlo. Sobre todo porque compensé con lo que me tocaba 'a devolver' en primavera). Y me dejasteis verle al despertar alguna mañana. Muy pocas, menos que cualquier año (en realidad, es que ya no quedaba nada por su parte..., quizá por eso mi agradecimiento debería ser mayor, debería ser infinito. Pero soy una egoísta), pero me lo dejasteis tener alguna noche, algún amanecer...

Esta noche tendréis mis polvorones, mis copitas de licor (la noche se presenta fría), el agua y la paja para los camellos..., todo ese combustible virtual que necesitáis para completar vuestra ruta, vuestra Cabalgata, para ir dejando los regalos que tanta y tanta gente os ha pedido.

No sé si merezco algo de lo que os pido, no sé si he sido lo suficientemente buena. Ya no estoy segura de nada. Pero quiero seguir creyendo en algo, quiero seguir empeñada en tener esperanza en algo.

Vuestra:
bruxana (o A.S.T.)